La renuncia como trabajador de Petróleos Mexicanos (Pemex) del exsecretario general del Sindicato Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, no implica que deba dejar las filas de la organización, como tampoco representa dar un paso a la democracia sindical, pues la estructura interna está firme, coincidieron especialistas, quienes criticaron las “condescendencias” que se han tenido con el exdirigente sindical.

Entrevistados por separado, abogados laborales expusieron que son dos las renuncias de Romero Deschamps, primero como secretario general del STPRM, el 9 de diciembre de 2019, y un año tres meses después, como trabajador de Pemex; sin que ello signifique que dejó de ser miembro del sindicato “eso sólo lo puede pedir el Comité Ejecutivo Nacional del sindicato, y hasta ahora desconocemos esa información, como tampoco sabemos en qué área se desempeñó todo este tiempo como trabajador”, dijo Manuel Fuentes, experto en política laboral.

Es evidente el acuerdo político que se dio con la actual administración, pues el Ejecutivo pidió su renuncia, y en ningún momento los trabajadores han podido ejercer sus derechos de voto libre, secreto y directo para determinar quién debe estar al frente del sindicato, tal y como lo mandata la reforma laboral, “flaco favor hace el presidente a los trabajadores”, dijo Alfonso Bouzas, especialista laboral y coordinador del Observatorio para la Reforma Laboral.

En tanto, Pablo Franco, representante legal del sindicato disidente Petroleros de México (Petromex), comentó que “si bien su salida estaba planeada, tampoco ha representado un cambio trascendental, pues desde el 2019 el STPRM sigue operando con la misma estructura y estatutariamente es posible que se mantenga de esa manera hasta que haya nueva elección, según sus estatutos no es indispensable nombrar a un nuevo secretario general”.

Franco agregó que los cambios más importantes en el contrato colectivo de trabajo ya se presentaron, pues el 31 de julio de 2019 se acordó disminuir el pago en prestaciones, como son los viáticos en 75% y el número de trabajadores comisionados para estar dentro de la estructura sindical, ya fuera en el comité nacional o en los estatales; la vigencia de esos acuerdos termina este año, aunque no se prevén cambios importantes.

Corporativismo continúa vigente

“Los cambios que pudo hacerla 4T en el contrato ya se dieron, de hecho, eso generó un ahorro para la administración de 1,500 millones de pesos; pero también es cierto que no podrá hacer más, ya no le da tiempo a esta administración de tratar de cambiar una estructura sindical que nació con Pemex y sigue siendo totalmente corporativa”, detalló Franco.

Los entrevistados coincidieron en que la actual administración no ha podido concretar el proceso de elección del secretario general por diversas razones, entre otras porque “no hay interés de los trabajadores, “el control que tienen sobre las plazas y las prestaciones les da un importante instrumento de control como lo es el Contrato Colectivo de Trabajo, es un elemento que las antiguas estructuras se están apoyando para que todo lo que persista. Finalmente, la salida de Romero como trabajador, simplemente es algo simbólico porque queda su gente de la estructura y eso no se mueve”.

pilar.martinez@eleconomista.mx