Altán Redes cumplió un año en el mercado de telecomunicaciones como operador mayorista en activo. En ese tiempo alcanzó una cobertura estimada de 44 millones de personas, red 4G en siete localidades turísticas nunca antes atendidas por la competencia; también logró 26 clientes con 35 acuerdos de comercialización y dirigió una inversión por aproximadamente 12,215.8 millones de pesos al despliegue de su plan de negocios, 640 millones de dólares que significarían cerca del 10% de la inversión prometida al Estado mexicano durante una década para hacerse con el contrato de la Red Compartida que incluye la explotación nacional de la banda de 700 MHz.

En el mismo lapso declinó presentar ofertas por espectro en la banda de 2.5 GHz que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) subastó en 2018 para servicios inalámbricos fijo/móviles. Altán informó entonces que las condiciones de la licitación IFT-7 sobre la adjudicación de ese espectro y su compromiso con el despliegue de la Red Compartida, que le impone plazos fijos de desarrollo, hacían inviable su participación en el proceso que terminó por asignar las frecuencias a AT&T y Movistar.

Su intervención o no en la próxima subasta de espectro para el desarrollo de los primeros productos 5G en México es lo que ahora causa incógnitas en otros actores de la industria, por la manera en cómo y para qué Altán Redes podría explotar otro tipo de espectro en su poder o combinarlo con las señales del 700.

Ahora mismo, el regulador mexicano de telecomunicaciones estudia los mecanismos para subastar simultáneamente dos bandas de espectro radioeléctrico el próximo año para servicios de quinta generación (5G). El primero es un paquete de 70 MHz de frecuencias en la banda de 600 MHz, el llamado segundo dividendo digital, y el otro es un paquete de 150 MHz en la banda de 3.4GHz que primero pasará por un reordenamiento de señales para una posterior licitación.

El IFT ha adelantado a este medio que su posición es permitir que en ese futuro proceso participen todos los operadores interesados, inclusive los agentes económicos preponderantes de telecomunicaciones y radiodifusión –América Móvil y Televisa– o un operador mayorista, es decir Altán Redes, y que las frecuencias no se licitarán con espíritu recaudatorio, otro factor que atraería a más competidores a la que quizá pudiera ser la licitación “IFT-11”.

El 2020 será distinto a 2018 para Altán Redes, coinciden especialistas. Para entonces, la empresa tendrá más claro cuándo la Red Compartida alcanzará su punto de equilibrio financiero, previsto en 2018 para 2021 por la misma compañía, y cuándo empezará a reportar utilidades en un mercado altamente competitivo como el mexicano; incluso, la calidad de sus redes ya podrá ser medida por el tráfico que generen los usuarios que gocen de servicios de video, Internet o telefonía que corran sobre la banda de 700 MHz.

Es allí cuando el IFT tendrá que ser “novedoso” con las subastas y cómo hace que Altán se interese por espectro de 5G, estiman los analistas Juan Gnius y Gerardo Mantilla. Pero también estará en el lado de Altán definir la conveniencia de comprar señales de 600 MHz y de 3.4 GHz para vender productos de 5G a empresas.

“Las obligaciones de cobertura sujetas al despliegue de la red hacen un poco más lento la obtención de ganancias que les permita financiar la expansión de la Red Compartida y en especial, el invertir en una nueva red como la de 5G”, expone Mantilla, gerente de proyectos regulatorios de Artifex Consulting.

“Como la 5G tendrá necesidad de desplegar al menos dos bandas de frecuencias al mismo tiempo, y eso quiere decir que Altán deberá administrar no una red, sino tres redes –700 MHz, posiblemente 600 MHz y 3.4 GHz–, por lo que los requerimientos de inversión serán aún mayores. Bastaría conocer, cual es el estado financiero de Altán Redes para saber si es posible participar en 5G o si encuentran el apoyo de inversionistas externos que estuviesen dispuestos a aportar el capital requerido (…) el IFT y Promtel, cuentan con el tiempo suficiente para dar un giro innovador en los procesos de asignación de espectro”, añade.

Juan Gnius, analista en la consultora Telracom y autor del blog Signals IoT, estima que la novedad para que Altán Redes entre a las subastas de espectro para 5G está en cómo el IFT empezará a entregar las licencias para servicios para usuario final o para la industria, con foco en Internet de las cosas (IoT).

“Habrá que ver las condiciones de la subasta. Pero así como 5G revolucionará la industria móvil y otras más, teniendo en cuenta lo transversal que se volverá el uso de esa tecnología, podría haber novedades en la forma de otorgar ese espectro. Por ejemplo, Alemania subastó espectro 5G para operadores y para el segundo semestre de 2019 otorgará espectro por localidades con foco en IoT industrial. Altán podría ser una puerta de ingreso para industrias que quieran contar espectro para desarrollar soluciones 5G de consumo interno, pero para esto habría que ver las condiciones de la subasta y qué cosas estará habilitado Altán Redes”.