Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) deben prestar atención a la digitalización, pues más que nunca el uso de estas herramientas ha permitido que incrementen su competitividad y permanencia en el mercado. No obstante, se enfrentan a superar la brecha tecnológica y el escaso valor agregado a la inversión digital. De acuerdo con la UNESCO, México dedica el 0.313% de su Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia y tecnología.

Este panorama se agudizó con la llegada de la pandemia, suceso que obligó al traslado del trabajo remoto y con ello, la transición a diversas medidas para dar continuidad a las operaciones empresariales, ya que 80% de las compañías aceleró la transformación de su modelo operativo, de acuerdo con informes de KPMG.

Asimismo, la consultora revela que 33% identifica que los principales obstáculos para acelerar el proceso de digitalización son la incertidumbre sobre los escenarios operativos en los que se desarrollará su actividad en el futuro y las fallas para gestionar la comunicación entre colaboradores.

En dicho proceso, la digitalización ha adquirido un papel medular, ya que permite “que las compañías aumenten el compromiso con su fuerza laboral, pues esto las hace 21% más rentables y fortalecen la capacidad de respuesta frente a eventos adversos, garantizando el flujo de comunicación con sus grupos de interés”, precisan Gerónimo Maspero y Nicolás Benenzon, creadores de Humand, herramienta digital que optimiza la experiencia de comunicación interna entre colaboradores.

Cabe mencionar que, mantener un diálogo frecuente y claro entre trabajadores, resulta fundamental al contribuir con el éxito de las empresas dentro de su competencia en el mercado. Por ello, una mala gestión de la comunicación entre jefes y colaboradores puede causar pérdidas en los grandes corporativos de hasta 62.4 millones de dólares anuales y 420,000 dólares para pymes ─empresas con menos de 100 colaboradores─, de acuerdo con estimaciones de la consultora Gallup.

 

Potencial del mercado mexicano

En México, una parte importante del Producto Interno Bruto (PIB) está impulsado por las pequeñas y medianas empresas, que representan más de 99% de las compañías que se desenvuelven en el país.

Gerónimo Maspero y Nicolás Benenzon, también emprendedores argentinos que forman parte de una nueva generación que a sus menos de 25 años están irrumpiendo en el mercado de las startups sociales, advierten que el mercado mexicano tiene potencial debido al universo de pymes que lo componen.

En cifras totales, hay 579,828 pymes dedicadas al sector de manufacturas; 2 millones, 248,315 unidades en comercio y 1.8 millones en servicios no financieros. En el resto de las actividades económicas se desempeñan 98 mil 795, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“En Argentina, por ejemplo, las pymes tienen 200 empleados en promedio, pero México supera esta cifra, lo que hace que sea tan atractivo para la inversión y aterrizaje de proyectos tecnológicos, captando una oportunidad que tiene el potencial de convertir al país en uno de los mercados más importantes de Latinoamérica”, agregaron.

Por su parte, Nicolás Benenzon mencionó que aún en pandemia, las empresas necesitan reemplazar sus procesos de comunicación, los trámites, formularios impresos, entre otros, por procesos digitales, de manera que se vuelvan más amigables, reduzcan costos y se optimice la comunicación interna.

rrg