El principal operador de oleoductos de Estados Unidos, Colonial Pipeline, trabajaba el domingo para recuperarse de un ciberataque que lo obligó a cerrar sus operaciones el viernes 7 de mayo y generó temor a un aumento de los precios en las gasolineras.

Colonial dijo el sábado que "continúa con el monitoreo del impacto de esta interrupción temporal del servicio" y trabajando para restaurarlo, pero no dio una estimación para el reinicio.

El incidente es una de las operaciones de secuestro digital más perturbadoras jamás reportadas y ha provocado llamados de los legisladores estadounidenses a reforzar las protecciones de la infraestructura energética contra piratas informáticos.

Colonial mueve 2.5 millones de barriles por día de gasolina y otros combustibles desde las refinerías en la Costa del Golfo a los consumidores en el Atlántico y el sureste de los Estados Unidos.

Su red de 8,850 kilómetros sirve a los principales aeropuertos de Estados Unidos, incluido el de Hartsfield Jackson de Atlanta, el más transitado del mundo.

Los expertos en combustibles minoristas, incluida la Asociación Estadounidense de Automovilistas, dijeron que una interrupción de varios días podría tener un impacto significativo en la oferta de combustible en algunas regiones, particularmente en el sureste de Estados Unidos.

Si bien la investigación del gobierno de Estados Unidos se encuentra en las primeras etapas, un exfuncionario estadounidense y dos fuentes de la industria dijeron que los piratas informáticos probablemente sean un grupo profesional, y que "DarkSide" está entre los posibles sospechosos.

DarkSide es conocido por desplegar ransomware o secuestros informáticos para extorsionar a sus víctimas, pero evita objetivos en estados de la antigua Unión Soviética.

El ransomware es un tipo de programa malicioso diseñado para bloquear sistemas mediante el cifrado de datos.

kg