Gabriel Oswaldo Contreras Saldívar vive sus últimas horas como presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). En sus dos mandatos que completaron una gestión de casi siete años, consolidó con el pleno del IFT al regulador más reconocido de América Latina por sus atribuciones en competencia económica y generación de política regulatoria.

En su presidencia, el IFT se arrojó a imponer medidas asimétricas a Televisa y América Móvil; culminó el apagón analógico; colocó espectro para hacer realidad el 4G y estudió frecuencias para 5G; definió la separación del brazo mayorista de Telmex; abrió camino para AT&T; revisó la fusión Disney-Fox; determinó concentraciones indebidas en radiodifusión y refrendó también otras 750 concesiones de radio, al tiempo que lanzó nueve licitaciones de espectro para radio, TV y telecomunicaciones terrestres y satelitales.

El IFT también llegó a la presidencia del foro de reguladores latinoamericanos Regulatel y en 2019 colocó la visión de México en la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) sobre espectro milimétrico. Es la cuenta que deja Contreras Saldívar a su sucesor, al que da una pista de cómo llevar al IFT al tema digital:

—Gabriel, ¿ya fue a comer con el comisionado Cuevas para hablar de la agenda que deja en IFT?

—Las instituciones están hechas para trascender a las personas; la apuesta debe ser esa. En este momento el escenario del que parto es que el próximo domingo quien suple es el comisionado Adolfo Cuevas y por supuesto que por el bien del IFT y por el bien de su gestión, él debe tener toda la información que requiera y ya la tiene para asegurar que pueda hacer lo que nos toca hacer: servir a la gente allá afuera; hacerlo por ellos.

—¿Qué mensaje se mandaría si el próximo comisionado que ratifique el Senado termina siendo presidente de IFT?

Eso es una prerrogativa del Senado y está en su derecho designar quién ocupará la presidencia del IFT. Habrá que ver las características personales de quien desempeñe el cargo de comisionado, que puede o no ser el próximo presidente del IFT. Pongo por delante que el designado para ocupar el cargo ya anduvo un camino importante y tuvo la oportunidad de inscribirse en un concurso.

A quien desempeñe la presidencia del IFT le digo que conducirá una institución que se ha cimentado desde bases muy sólidas; esto implica afrontar retos distintos en un mercado tan dinámico. Implica integrarse a un pleno que tiene experiencia andada y mucho conocimiento, porque he sido privilegiado por contar con este pleno; es gente de una capacidad extraordinaria, con una visión diferente en muchos casos, pero siempre construyendo. Es llegar a presidir un IFT que se ha consolidado a nivel internacional por todo lo que ha hecho, no por lo se ha dicho.

—Con esta experiencia de siete años como presidente y con un mercado tan dinámico como destaca, ¿vería factible una combinación de AT&T con Movistar para consolidar el mercado y enfrentar de otra manera a Telcel?

—No me corresponde adelantar juicios sobre decisiones comerciales. Lo que sí me corresponde es que esas decisiones comerciales se ajusten a lo que establece nuestra Constitución; que sean pro-competitivas y que no implique un acaparamiento de recursos escasos como el espectro. Cada decisión que se tome en el ámbito empresarial será revisada conforme la ley por el IFT para asegurarnos de que esté con efectos positivos. Lo que toca al regulador es revisar que cada caso no tenga efectos contrarios a la competencia; hay un marco jurídico para ello.

—Aquí ya no llegan nuevos operadores externos, uno se quiere ir y además hay que generar certidumbre, ¿qué tal un Altán Redes para consumidor final?

—Por lo que hace a la Red Compartida, fue el constituyente quien tomó la decisión de poner a disposición del mercado un insumo básico para competir así. Me parece que ese modelo está avanzado en cumplir con ese mandato y la tarea del regulador es asegurar lo que dice la Constitución. Hoy es lo que está escrito.

—¿Se decantaría por medidas más drásticas para los preponderantes Telmex-Telcel?

—¿Cuál es el objeto de la reforma? Que el regulador intervenga para asegurar condiciones de competencia; que seamos nosotros los consumidores los que decidamos con qué prestador de servicios nos vamos y que no sea porque existen barreras artificiales para mantener o retener cuota de mercado.

Un dato: de 27.4 millones de líneas de banda ancha móvil, hemos crecido a 93.2 millones de líneas. ¿Y qué pasó con la participación de Telcel? De 82% se fue al 70% del mercado. Hay quien piensa que debieran tomarse decisiones estructurales, como si el IFT pudiera partir una empresa en cinco y repartir el mercado. La óptica aquí son los consumidores, no las empresas. Todo lo hacemos por los consumidores. Lo que queremos es que haya condiciones para que se compita agresivamente por diversificar ofertas.

El cambio de estructura en el mercado fue producto de la decisión del consumidor. No se parten empresas por decretazos ni se dividen los mercados por decisión del regulador y entre diferentes empresas a las que el regulador le convenga. Se generan condiciones para que los consumidores estemos empoderados.

—¿Llegó la hora de que el IFT se sumerja de lleno en temas digitales; quizá con regulaciones? ¿Ya leyó el T-MEC en materia digital?

—Dos políticas públicas: la eliminación de la larga distancia y la tarifa de interconexión, ahorraron 133,000 millones de pesos a los mexicanos entre 2015 y 2017. Esto dice que los temas tradicionales seguirán atendiéndose. Pero el mundo está cambiando y hablamos de telecomunicaciones cuando hablamos de Internet; nos está llevando a mercados de múltiples partes y ¿cómo se enfrenta eso desde el punto de vista regulatorio?

Todo regulador debe cuestionarse para qué pretende regular, porque no regular también es una decisión regulatoria. El IFT trabaja en un documento de prospectiva que en breve saldrá a consulta pública, donde se pretende someter a consulta precisamente cuál es el rol que debiéramos tener con alguna línea de acción, a la hora de revisar toda esta evolución y mercados digitales.

Si antes era tarea del regulador otorgar una concesión, ahora cuando hablamos de telecomunicaciones, también hablamos de salud, educación, inclusión financiera y hablamos de autoridades nacionales y de autoridades locales.

La agenda en el mercado digital implica que se involucren muchas más partes en ese nuevo ecosistema. Un ejemplo, la alfabetización digital o inclusión financiera no suelen ser tarea del regulador en ninguna parte del mundo, pero si no tenemos una transición digital difícilmente vamos a poder tener una inclusión financiera y aquí empezamos a converger varios y eso ya pasa dentro de las redes. Allí eso ya no se trata de interconexión o infraestructura, ahora son los temas actuales en los que se está conformando un nuevo ecosistema y por supuesto la tarea del IFT estará en ser parte de eso, la pregunta a resolver es cómo interviene y para qué interviene.

—¿Cómo intervendrá el IFT en el tema de Neutralidad de la Red? El miércoles le espera aquí una manifestación de despedida...

En Neutralidad de la Red, ésta ya fue definida por la ley… El IFT emitió los lineamientos que desdoblan estos principios y para que haya certidumbre sobre qué protocolos sobre gestión de tráfico deben darse. Es lo que hicimos y estamos abiertos a los argumentos. Hay unos lineamientos públicos, que además quiero subrayar que se acompañaron con un estudio muy basto sobre las mejores experiencias internacionales. No tengo yo en este momento en la cabeza un regulador que haya hecho lo mismo con un tema tan complejo como este.

Aquí, las consultas públicas se toman en serio y se analizan los argumentos. No entendemos las consultas públicas como concursos de popularidad.

—Aunque usted lo niegue, se va con una popularidad de escala latinoamericana, ¿esperaríamos verlo pronto en el sector público o se va de año sabático?

—No espero un aplauso; espero que las cosas cambien afuera. Cuidemos lo hecho y veamos con prudencia y eficacia cómo se mueven los sectores; hagamos lo que nos toca para que las cosas pasen.

Esto fue un reto muy importante profesional y personalmente. No puedo darme el lujo de irme un año. Los servidores públicos si bien tenemos una remuneración digna, no es algo que permita tener un patrimonio que me permita a su vez tomarme un año de vacaciones. Es la verdad.

 erp