México es el segundo país más rezagado en cuanto a reactivación del consumo privado entre las mayores economías de América Latina, solo superando a Argentina, país que atraviesa por una delicada situación macroeconómica, incluso desde antes de la pandemia de Covid-19.

Durante el primer semestre del año, el indicador tuvo un descenso de 4% en nuestro país en comparación con el primer semestre del 2019, año previo a la crisis sanitaria.

Este desliz está lejos del avance de 5.9% observado en Colombia o las expansiones de 3.1% y 0.1% registradas en Chile y Perú, respectivamente, de acuerdo con una revisión hecha por El Economista de las cifras originales publicadas en los portales de internet de los bancos centrales e institutos de estadísticas de los países señalados.

La dinámica mexicana es incluso inferior a la observada en Brasil, país que tampoco ha conseguido regresar a su nivel de consumo previo a la pandemia, pero está más cerca que México, con una caída bianual de 2.6 por ciento.

Argentina, que atraviesa por una severa crisis inflacionaria y de deuda desde hace varios años, muestra una contracción de 7.5 por ciento.

Con la excepción de México, todos los países citados se distinguen por haber canalizado estímulos fiscales y monetarios importantes para amortiguar la caída de la demanda y oferta agregadas y acelerar su reactivación, luego del megaconfinamiento del año pasado para evitar la propagación del Covid-19.

De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional y de Moody’s, resaltan los casos de Brasil, Chile y Perú, que aplicaron medidas con un costo de más de 10 puntos porcentuales del PIB.

Colombia e inclusive Argentina –que tiene un espacio fiscal limitado en medio de la renegociación de una abultada deuda con el FMI–, aplicaron paquetes cuyo costo fue equivalente a poco más de cinco puntos porcentuales del producto, mientras que en México el apoyo fiscal representó menos del 1% del PIB.

La caída del consumo de los hogares mexicanos durante el segundo trimestre del 2020 fue de 21% interanual, la tercera más pronunciada entre las economías analizadas, solo superada Perú (-22.1%) y Argentina (-23.8 por ciento).

En el proceso de recuperación económica, el gobierno mexicano ha confiado en los efectos positivos de la vecindad con Estados Unidos, país cuyos ambiciosos programas de estímulo para reactivar la economía han generado derramas económicas en México.

Ejemplo de ello son las remesas enviadas por connacionales mexicanos en Estaos Unidos, que en el 2020 rompieron récord al crecer 11.4% a 40,607 millones de dólares y en el 2021 se perfilan para batir la marca.

Entre enero y agosto del 2021, este flujo de recursos se ha incrementado 24.8% a 32,931 millones de dólares.

Otro pilar de la reactivación mexicana que también depende de su vecino del norte son las exportaciones que, entre enero y agosto del presente año, han crecido 3.5% con relación al mismo periodo del 2019 y desde noviembre del 2020 habían rebasado sus niveles prepandémicos.

Estos efectos de arrastre no serán suficientes, no obstante, para que la economía mexicana vuelva este año a su nivel del 2019, lo que sí sucedería en los casos de Colombia, Chile y Brasil, de acuerdo con las previsiones de la Comisión Económica para América Latina, que espera crecimientos de estas economías de 9.2%, 7.5% y 5.2%, respectivamente.

octavio.amador@eleconomista.mx