El freno en los nuevos proyectos de energía renovable de gran escala en México es transitorio, pues el país está inserto en una cadena global de manufactura, cuyas empresas están cada vez más comprometidas con la transición energética y, tarde o temprano, lograrán empujar nuevos planes en este terreno, confía Vladimiro de la Mora, presidente y director de General Electric (GE) en México.

“México está tan inserto en el escenario global, que no nos podemos quedar afuera. Tarde o temprano el sector de renovables va a volver a tener un empuje importante en México, sobre todo por toda la industria que tenemos embebida”, comentó en entrevista.

Y enmarcó su confianza en el hecho de que, en lo que toca a la transición energética, numerosas empresas están haciendo anuncios ambiciosos para tener operaciones con cero emisiones de carbono para el 2030-2050. “Nosotros, por ejemplo, anunciamos que para el 2030 no debemos tener emisiones. Es un objetivo bien agresivo”, afirmó.

El de energía renovable es uno de los cuatro pilares de negocio de GE, junto con el de electricidad, aviación y productos médicos. En México, la empresa comercializa soluciones de estos cuatro pilares, aunque solo tiene operaciones de manufactura en tres de ellos (electricidad, aviación y productos médicos).

En el área de renovables opera, sin embargo, con el apoyo de proveedores externos de equipo para la implementación de sus diferentes soluciones, que abarcan los sistemas eólicos, redes de transmisión, generación hidroeléctrica y sistemas híbridos (energía renovable más almacenamiento).

Luego de un boom gracias a las subastas eléctricas de largo plazo impulsadas por el gobierno mexicano en el sexenio pasado, durante este sexenio la instalación de nuevas centrales renovables ha estado limitada a los proyectos que se habían contratado previamente, pues dichas subastas se cancelaron.

Asimismo, el gobierno ha atacado a las energías intermitentes (eólica y solar) por considerar que le quitan confiabilidad a la red eléctrica y que se trata de un ramo que se ha beneficiado de negocios que considera leoninos para el Estado (las subastas eléctricas) y para la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

No obstante, Vladimiro de la Mora considera que satisfacer la demanda eléctrica en México requiere de un esfuerzo integral, que pasa por el fortalecimiento de la capacidad renovable, pero también de la llamada “carga base”, renglón en el cual la tecnología de turbinas a gas natural es ideal.

Y aquí es donde la visión de GE se toca con los planes del actual gobierno mexicano, pues la CFE tiene planes para licitar seis nuevas centrales de ciclo combinado (a gas natural), siendo esta su mayor apuesta para el fortalecimiento de la capacidad eléctrica del país durante el sexenio, en conjunto con un plan de modernización de plantas hidroeléctricas.

“La tecnología con gas se ha desarrollado tanto en sus eficiencias. Nuestra turbina más eficiente (a gas natural) anda arriba en 62% de eficiencia. Las emisiones de carbono se reducen muchísimo y por otro lado si haces una combinación entre esta generación de gas con energías renovables y con baterías pues puedes tener una reducción considerable de CO2”, comenta.

En este renglón, considera, GE es un aliado del gobierno mexicano. “El sector público ha sido un cliente nuestro a lo largo de nuestros 125 años en México. Somos grandes socios de la CFE”.

“Vemos a México como un mercado que requiere mucha energía. El crecimiento de la demanda de energía es casi el doble del PIB. El consumo per cápita en el país todavía está muy por debajo con respecto a otros países, pero crece aceleradamente, pues la gente tiene cada vez más aparatos y hay más necesidades”, asevera De la Mora.

Este año, GE celebra su 125 aniversario en nuestro país, lugar que fue la primera oficina externa de la compañía que fundó Thomas Alva Edison y que abrió apenas cuatro años después de la constitución de la empresa en Estados Unidos.

En México tiene 5,000 colaboradores y tiene cuatro plantas de manufactura (dos de la rama de salud, una del negocio de energía y una del área de aviación), un centro de servicio, un centro de desarrollo tecnológico, así como un centro de operaciones globales en Monterrey, Nuevo León

octavio.amador@eleconomista.mx