El nuevo régimen de permisos de importación de combustibles que propone la Secretaría de Energía (Sener) otorga un amplio margen discrecionalidad a la dependencia para cancelar las autorizaciones, además de que desincentiva las inversiones en infraestructura de transporte, al acortar la vigencia de los permisos de 20 a cinco años, alertaron agentes económicos que se verían afectados con la medida.

“Se sugiere ampliar la vigencia de los permisos previos de importación que otorgue la autoridad, considerando que los proyectos de infraestructura energética conllevan la celebración de contratos de largo plazo con proveedores, clientes, etc.”, manifestó Eduardo Téllez Cortés, presidente de la Asociación Nacional de Importadores de Hidrocarburos y Derivados (ANIHDE).

Lo anterior, en un documento dirigido a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), en el que se vierten los comentarios de la asociación sobre el “Anteproyecto de Acuerdo que establece las mercancías cuya importación y exportación está sujeta a regulación de la Secretaría de Energía”, remitido a la Conamer el pasado 01 de diciembre.

En el mismo sentido, se manifestó el despacho Baker & McKenzie que, en otro documento remitido a la Conamer, afirmó que, permisos que garanticen proyectos con una vigencia de cinco años, “resultan poco factibles para apalancar o ser bancables”.

“(Otorgar solo permisos por cinco años) no es aplicable a las prácticas comerciales de la industria de petrolíferos, toda vez que los contratos de comercialización e infraestructura requieren certeza jurídica y la garantía de las licencias para operar de por lo menos 10 años, plazo promedio para que los participantes de la cadena de suministro garanticen los retornos de inversión”, dijo.

El miércoles, la Comisión Federal de Competencia Económica recomendó a las Secretarías de Energía y Economía no emitir el anteproyecto, al argumentar que se dificultará a los privados la compra de producto en el exterior, siendo esta la única vía de momento para competir con Petróleos Mexicanos (Pemex) en mercados como el de gasolina, diésel, turbosina o gas LP.

Por otro lado, los agentes económicos advirtieron que la propuesta de regulación de la Sener le otorga un amplio margen de discrecionalidad que puede dar pie a la cancelación injustificada de los permisos, pues en el artículo 37 del anteproyecto se establece que “en ejercicio de sus facultades de supervisión de los permisos previos de importación y exportación de petrolíferos, hidrocarburos y petroquímicos, y con la finalidad de determinar la política energética, (la Sener) podrá requerir a los solicitantes y/o permisionarios información adicional a la reportada”.

A decir de la Asociación Mexicana de Distribudores de Gas Licuado y Empresas Conexas (Amexgas), la Asociación de Distribuidores de Gas L.P. del Nordeste, (Asocinor) y la Cámara Regional del Gas, A.C. (Camgas), lo anterior “abre un ámbito de discrecionalidad tanto en el momento de la solicitud de un permiso nuevo o de su prórroga, como en el momento en que ya se esté operando el permiso de importación. De tal manera que por esta facultad que se confiere a la autoridad, podría limitar la expedición de permisos, sus prórrogas o bien ser “selectivos” en el otorgamiento de los mismos”.

En lo que va de este año se acentuado la pérdida de participación de Pemex en mercados como el de gasolina y diesel. De enero a octubre del 2020 los privados han internado en el país un promedio de 109,000 barriles diarios de gasolina, lo que representa ya 23% de la importación total y un salto de 10 puntos porcentuales respecto del 2019.

En el caso del diesel, los particulares importaron en promedio 84,000 barriles diarios, equivalentes a 44% de la importación total, cuota que es 12 puntos superior a la de 32% del 2019.

octavio.amador@eleconomista.mx