Se supone que la administración Trump está negociando con China, pero en realidad parece que está negociando consigo mismo.

China sabe lo que quiere de estas negociaciones bilaterales; la Casa Blanca no necesariamente lo tiene muy claro. Los funcionarios de Trump han modificado sus peticiones, por lo que sus objetivos no son claros. Algo más, parecen contradictorios.

En resumen: el equipo USA ha sido amateur durante la negociación con China porque ha revelado la lucha interna de la administración Trump, las guerras de territorio público y los errores torpes.

El pasado viernes, por ejemplo, el director del Consejo Económico Nacional, Larry Kudlow, dijo a periodistas que China había ofrecido reducir el déficit comercial de Estados Unidos en “ al menos” 200,000 millones de dólares.

Se trata de una cifra poco creíble simplemente porque representa más de la mitad de todo nuestro déficit con China.

No sorprende que el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China negara rotundamente que el gobierno ofreciera esa cifra.

En efecto, al día siguiente, cuando la Casa Blanca dio a conocer un comunicado conjunto con China sobre las negociaciones, la declaración mencionaba sólo “un consenso sobre la adopción de medidas efectivas para reducir sustancialmente el déficit comercial de Estados Unidos en bienes con China”.

¿Cómo respondió Kudlow cuando se enfrentó a la con tradicción?

En This Week de ABC, negó haber promocionado un acuerdo sobre la cifra de 200,000 millones de dólares, diciendo que era sólo “un número que le interesaba mucho al presidente”.

Los deseos de Trump

En lugar de tomarse el tiempo de conocer nuestras quejas sobre la política comercial de China (principalmente, el robo de propiedad intelectual) o cómo podemos enfrentarlas (a través de la presión multilateral, como el TPP que Trump mató), Trump se obsesionó con los déficits. La parte de la historia que le vendió a su público.

Mientras tanto, las personas a cargo de ejecutar la política comercial de Trump se convirtieron en prisioneros del cuento de hadas del presidente.

Es decir, las soluciones que plantea el equipo del presidente resuelven problemas inexistentes. Lo peor es que los problemas reales no son abordados durante las negociaciones que llevan a cabo la gente de Trump.

Pero no importa.

Bueno, eso es lo que parece al ver la actitud de Trump.