El principal desafío que trae el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para las empresas que operan en México es la elevación de los estándares laborales, reconoció Moisés Kalach, coordinador del Consejo Consultivo Estratégico para las Negociaciones Internacionales del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Acatar unas normas laborales más estrictas, admitió, era parte del costo de “entrar a jugar a las grandes ligas” en lo que a fortalecer el comercio regional se refiere en un entorno en el que la globalización está en entredicho. Con ese telón de fondo, el T-MEC, afirma, es un bálsamo de certidumbre para las inversiones que miran hacia uno de los mercados más integrados y dinámicos del orbe: Norteamérica.

Por ello, dijo, será fundamental cuidar el cumplimiento del capítulo laboral, que introdujo reglas para fortalecer la negociación sindical en México con el propósito de presionar al alza los salarios y erradicar el dumping salarial del que se acusaba a nuestro país por tener una política laboral laxa.

“Tenemos que cuidar el tratado porque eso significa cuidar nuestra mayor relación comercial”, indicó a El Economista a unas horas de haberse concretado la firma del protocolo modificatorio del T-MEC, que abre paso a su ratificación en Estados Unidos.

Moisés Kalach celebró el nuevo acuerdo al que llegaron los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá, pero no duda en afirmar que cree que el empresariado aglutinado en el llamado Cuarto de junto, que él comanda, pudo haberle aportado más al gobierno en la recta final de las negociaciones, si éste se lo hubiera permitido.

No obstante, ya con el acuerdo signado, afirmó: “Ahí está la muestra de que trabajando los empresarios con el gobierno podemos hacer cosas grandes”.

A partir de aquí, urgió a que México “haga la tarea” que le corresponde ahora: “volver a México un campeón de la inversión global”. Para lo cual, mencionó, hay que forjar un Estado en donde se haga respetar la ley y el gobierno fomente las inversiones.

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