La institucionalización es básica para que una empresa familiar pueda mejorar su administración, consolidarse y crecer hasta convertirse en un corporativo, como ocurrió con la firma Hoteles Misión.

La empresa se fundó en 1976 con la adquisición del hotel La Palapa, de Acapulco, Guerrero. En ese entonces estaba enfocada en la atención de gente del extranjero, explicó Roberto Zapata, director de la empresa.

A partir de ese entonces la firma fue adquiriendo hoteles en arrendamiento en distintos puntos de la República Mexicana.

La empresa tuvo su primer gran reto como negocio familiar tras el fallecimiento de su fundador, pues anteriormente no se había esclarecido cómo se haría la sucesión generacional.

A partir de ese cambio generacional fue que decidimos institucionalizar la empresa mediante la instauración de un gobierno corporativo, como un paso necesario para la consolidación y el crecimiento del negocio , dijo Zapata.

Proceso de renovación

En poco más de cinco años la empresa firmó un protocolo familiar, instauró un Consejo en donde se integraron asesores externos e internos.

Además, la empresa se instituyó como una Sociedad Anónima Promotora de Inversión, estableció comités que hicieran auditorías prácticas, así como revisiones y supervisión a la participación patrimonial.

El directivo explicó que también planeó cómo se llevarían a cabo las sucesiones en un futuro, pues éste es un aspecto muy importante para que las pequeñas y medianas empresas familiares no sufran un desequilibrio o riñas internas cuando tengan que afrontar esta situación. Actualmente agrupa alrededor de 40 hoteles y cuenta con más de 3,000 empleados.