El Programa a Innovación Cebada Sostenible (PICES) ofrece apoyos al agricultor para proveerles mejores tecnologías disponibles en el sector y así buscar que tengan los mejores rendimientos, ingresos y obtener un grano de cebada de mayor calidad para las cervezas Heineken.

“Sembramos cebada hace más de 100 años aquí en México y lo que observamos de las prácticas agrícolas en México y comparándolas con otros países, es que hay una gran diferencia principalmente en el uso de las tecnologías”, comentó en entrevista para El Economista, Alberto Máynez Gutiérrez, director de abastecimientos de Heineken México.

En colaboración con John Deere, Syngenta y Yara, esta iniciativa por el campo busca impactar con sustentabilidad al sector agrícola en México.

La cosecha de cebada es muy importante en los estados de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Estado de México y Guanajuato.

Los beneficios de PICES

Con el Programa se ofrece financiamiento a los agricultores, un seguro agrícola, maquinaria, y se hace una labor de acompañamiento con personal especializado desde el momento de la siembra hasta la cosecha.

“Ambientalmente se busca cuidar los suelos controlar la huella de carbono”, dijo en entrevista Javier Valdés, director general de Syngenta México y LAN.

La tecnología para el cultivo sostenible y sustentable

Con las nuevas y mejoradas técnicas de agricultura que implementan un equipo especializado y tecnológico para el cuidado del medio ambiente, en las actividades de reproducción, de labranza, de conservación o mínima labranza, “estamos buscando que el agricultor no mueva tanto el terreno, lo que ayuda a que se fije el carbono en el suelo y tenga mejores nutrientes”, explicó Valdés de Syngenta México.

Esto tiene un beneficio importante en la captación de agua y la materia orgánica en el suelo; el agua se queda en la tierra y no se filtra. “Estamos buscando cultivos que tengan menos carga química y tecnologías de fertilización a través de análisis de suelo, lo que tiene el suelo solamente se complementa. Así es más eficiente el manejo del fertilizante”, por lo que no se contamina el suelo innecesariamente, además de que se prioriza el manejo del agua.

Los realizadores de esta iniciativa ven con ánimo el ejemplo de países como Francia o Estados Unidos que son grandes productores de cebada, quienes ya adoptaron tecnologías sustentables que han incrementado los rendimientos de los agricultores.

katia.nolasco@eleconomista.mx