El mercado de gas licuado de petróleo (LP) ha alcanzado una madurez superior al del resto de los combustibles en México, con lo que las ventas de primera mano a través de importaciones o producción propia de quien se consideraba preponderante antes de la apertura: Petróleos Mexicanos (Pemex) ya son de 48% del total nacional, por lo que el gobierno implementará medidas como la reversión de la asimetría para las actividades de esta empresa e incluso el establecimiento de topes a los precios al consumidor.

Miguel Ángel Maciel Torres, subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía, explicó durante el Congreso Internacional de Gas LP 2019 que a partir de enero de 2016, cuando arrancó la libre importación de este combustible que se consume en siete de cada 10 hogares mexicanos, Pemex ha perdido 40% del mercado gracias a medidas con las que se reguló inicialmente a la empresa estatal.

"Lo que vamos a buscar es un piso parejo a la competencia, porque es necesario garantizar el abasto para todos los mexicanos a precios justos", aseveró.

De ahí que la estatal lleva a cabo negociaciones con la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Secretaría de Energía para eliminar algunas medidas con que se regula a Pemex en el mercado de ventas de primera mano de Pemex.

Alma Griselda Cervantes Padilla, subdirectora de Comercialización de Gas LP y Gasolinas de la Secretaría de Energía, explicó que se ha avanzado en dos aspectos: se suspendió el acuerdo A/060/2016 que establecía la metodología y criterio para la determinación de precios máximos de venta de primera mano y comercialización de gas LP para Pemex, con lo que su Dirección de Precios y no el regulador podrán establecer estas cifras, como ocurre en las empresas privadas.

Además, también desde el 14 de octubre se derogó el acuerdo A/046/2018 dejando que Pemex defina sin autorización de la CRE los descuentos que aplica a sus clientes.

"Quedan retos como la determinación de contratos, a los que hoy no se les puede mover ni una cláusula retrasando nuestras transacciones y capacidad competitiva, y otras como la emisión de facturas, que también nos tienen en una situación de sobrerregulación", dijo la funcionaria.

Los descuentos que Pemex otorga hoy a sus clientes, con el fin de poder competir con los máximo cinco importadores privados que ya contaban con infraestructura antes de la reforma —y que incluso la arrendaban a la estatal— no son trasladados por parte de los distribuidores al consumidor final, detalló además Cervantes Padilla, por lo que también se analiza otra medida que implicaría acotar la apertura: la imposición de precios tope para los usuarios de este combustible.

"Se trata de negociar que se traslade el descuento de Pemex a los consumidores, sin dejar que los márgenes de los distribuidores se achiquen", dijo.

Lo anterior podría implicar indexar los aumentos de los precios a la inflación, como ocurre con las gasolinas, sin que exista todavía claridad en los mecanismos para llevar a cabo estos objetivos. Cabe recordar que gracias a la caída en los precios internacionales de referencia el precio del gas LP ha caído 11% a partir del arranque de la presente administración, caída que pudo ser superior y reflejarse en la economía de las familias mexicanas de contar con una regulación adecuada.

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