La precarización laboral en México alcanzó un nivel histórico en el primer trimestre del 2019, al observarse una tasa de ocupación en condiciones críticas de 17.8% de la población ocupada que se encuentra en condiciones críticas en su empleo —en cifras desestacionalizadas—, ya sea porque percibe un bajo salario, tiene una extensa jornada laboral o una combinación de ambas.

Se trata también del mayor salto que la tasa de condiciones críticas de ocupación haya tenido de un año a otro y también de un trimestre a otro. En términos trimestrales el aumento fue de 2 puntos porcentuales, y en los anuales de 2.8 puntos porcentuales.

De tal manera que hay en el país 10.2 millones de personas en un empleo precario y que, comparado con el mismo periodo del 2018, este tuvo un incremento de 3.5% colocándose como la cifra más alta de la que se tenga registro (2005), informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en su reporte trimestral de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Asimismo, es el nivel más alto de precarización laboral para un arranque de administración, ya que en la correspondiente al expresidente Felipe Calderón fue de 11.6% de la población ocupada; mientras que con el expresidente Enrique Peña Nieto, las personas con un empleo en condiciones críticas reportaron una tasa de 11.8 por ciento.

Sin embargo, el registro de precarización del primer trimestre de este año está en línea con una tendencia que inició en el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, pues su sexenio concluyó con una.

La tasa de condiciones críticas de ocupación incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta 2 salarios mínimos.

Tan sólo considerando el trimestre previo, se sumaron a un empleo con malas condiciones 2 millones de personas al primer trimestre del 2019. Es claro que “el mercado laboral no ha podido recuperarse de una crisis y se mantienen esquemas que poco contribuyen a generar empleos dignos, como es el caso de la informalidad”, dijo Paolo Falco, experto de la OCDE.

Alfonso Bouzas, especialista laboral de la UNAM, comentó que “la tendencia a la precarización del trabajo se inició en los 80, y a la fecha todavía no se ha visto modificada de manera significativa. El sector informal sigue creciendo, los trabajadores del sector formal siguen padeciendo la tercerización y, en términos generales, vivimos un escenario en donde se reduce de manera significativa los espacios laborales, en muchos casos, como consecuencia de cambios tecnológicos, y en otros también por una política empresarial”.

A su vez, José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, consideró que la precarización del empleo es un problema estructural que no se resolverá por decreto, “requiere de una serie de medidas efectivas de fomento económico; cuando vemos precarización del mercado laboral, hablamos de la precarización del entorno empresarial”.

Informalidad se mantiene en altos niveles

Los datos del Inegi sobre el mercado laboral, de enero-marzo, indican que la informalidad, en todas sus modalidades, llegó a una tasa de 57% de la población ocupada, esto es 30.8 millones de personas, “para un aumento de 2.7% respecto al mismo lapso del 2018 y representó 56.9% de la población ocupada”.

De manera detallada, 15 millones conformaron específicamente la ocupación en el sector informal, es decir, aquellas personas con un empleo a partir de los recursos económicos de los hogares, pero sin constituirse como empresas con una situación independiente de esos hogares, esa cifra significó un ascenso de 4.3% a tasa anual y constituyó 27.8% de la población ocupada (Tasa de Ocupación en el Sector Informal 1); 7.7 millones corresponden al ámbito de las empresas, gobierno e instituciones; 5.8 millones al agropecuario, y otros 2.3 millones al servicio doméstico remunerado.

Cabe recordar que, en la pasada administración, se impulsó el programa de Formalización del Empleo, mismo que llevó a un registro de más de 3 millones de puestos de trabajo; no obstante, se desconoce si la actual administración impulsará un esquema similar para sumar a la formalización a un mayor número de trabajadores.

Vale la pena destacar que el Instituto Mexicano del Seguro Social reportó en el primer trimestre del año 269,143 empleos nuevos; mientras que se sumaron a la población económicamente activa (PEA), en demanda de un empleo, 1.4 millones de personas. En tanto, el Inegi indicó que las personas que buscan un empleo complementario en México mantienen el mismo comportamiento con respecto al año pasado al ubicar a 3.7 millones de personas en esas condiciones.

De los 54 millones de trabajadores en México, un total de 20 millones, que constituyen 54.4% del total, tiene acceso a instituciones de salud como prestación por su trabajo; “este monto fue superior en 395,000 personas al observado en el primer trimestre de un año antes. A su vez, disponen de un contrato por escrito 19.7 millones (cifra que aumentó en 353,000 personas frente a la de igual trimestre del 2018) y 16.8 millones no cuentan con el mismo.

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