La confianza de las familias mexicanas en la situación económica de su hogar y del país, actual y futura, sigue sin reactivarse, lo que podría mermar el crecimiento económico de continuar este escenario.

En febrero del 2014, el Índice de Confianza del Consumidor sufrió una caída de 11.4% a tasa anual, siendo el quinto desplome consecutivo y el segundo descenso más agudo en los últimos 57 meses, detrás de enero del presente año (15.5%), de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y el Banco de México.

Si el consumidor sigue cauteloso y no materializa su ingreso en decisiones de compra, se tendría un ritmo de crecimiento menor en el consumo privado, que afectaría a la demanda agregada y, por consiguiente, produciría una limitante para la actividad económica del país, coincidieron especialistas.

Al comparar el segundo mes de la última década, en términos anuales, sólo la reciente crisis económica supera al actual año en derrumbe pronunciado: en el 2009, la tasa fue de -21.9 por ciento.

Mario Correa, economista en jefe de Scotiabank, expresó que las caídas violentas en los primeros meses del 2014 fueron provocadas por la debilidad económica y el impacto en los bolsillos de los hogares, derivado de las medidas fiscales.

De los cinco componentes que integran al índice, ninguno registró crecimientos anuales en febrero de este año. La peor caída la sufrió la visión de los consumidores sobre el momento oportuno para comprar bienes de consumo duradero, al caer 25.4 por ciento.

Este indicador demuestra que sí hay una percepción desfavorable de los hogares antes de realizar sus compras.

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