Los efectos derivados de la crisis sanitaria por la Covid-19 no han dejado de lado al mercado de oficinas, de tal manera que ya se preparan alternativas y la adopción de nuevas propuestas ante un retorno escalonado.

El sector empresarial ya inicia su regreso a la nueva normalidad, adaptando sus espacios, nuevas reglas de convivencia, así como diferentes formas de trabajar. Especialistas consideran que en la mayoría de los casos las empresas adaptarán modelos híbridos en su sistema de trabajo.

“La parte positiva que tuvo la pandemia, fue que nos dio la oportunidad de entender que sí se podía trabajar de forma remota, no lo vemos al 100%, como se ha hecho en algunos casos o en otros países, pero vemos que sí se puede combinar, porque sí funciona y se han tenido resultados positivos”, explicó Yahir Sarmiento, director de Project & Development Services de Cushman & Wakefield.

En entrevista con El Economista, indicó que serán varios los factores los que determinen en qué porcentaje y de qué forma los espacios laborales podrán transformarse y sí es posible mudarse a un sistema remoto o habrá quienes tendrán que regresar a las oficinas en horario un normal o quienes podrán combinar ecosistemas.

“En términos generales todos están pensando en regresar a la nueva normalidad en un esquema híbrido y lo que va a variar es el porcentaje de cómo lo haga cada empresa, hemos visto que se están moviendo más o menos en un 50/50, o un 80/20. ¿Qué quiere decir esto?, que si tú tienes 100 empleados solamente generas espacio para 50 y el otro 50% de la población va a estar trabajando en otro lugar, no en una oficina, en un lugar que no precisamente es la casa, en Cushman acuñamos un término que se llama ecosistema de trabajo, y este puede ser una cafetería, un parque tu casa”, señaló el especialista.

“Las empresas tenemos que entender que ahora los espacios de trabajo ya no son únicamente la oficina. Ahora es la oficina, más la casa, más otros lugares, eso conforma un concepto que llamamos el ecosistema laboral y se está ampliando”.

Cómo implementar el trabajo híbrido

Asimismo, Yahir Sarmiento consideró que hay varios factores que de manera particular cada empresa tendrá que tomar en cuenta para determinar cómo será su regreso a la nueva normalidad una vez que se permita operar al 100% de la capacidad.

Entre ellos se encuentran: la edad o generación del personal, la distancia que recorren para llegar a la oficina, el ramo de la empresa el puesto de trabajo e incluso la ciudad en que se ubica la oficina.

“Si se está pensando en un esquema hibrido de 50/50, 40/60 u 80/20 esto dependerá de la forma en que está conformada la población de cada compañía en términos generales y cómo se ha reaccionado en este tiempo al trabajo remoto”, consideró.

Edad. De acuerdo con el especialista, con la pandemia se ha observado que la edad de los trabajadores sí ha influido en que tan rápido se adaptaron al sistema remoto, siendo la generación Z (aquellos nacidos entre 1994 y 2010) los que mejor se ha acomodaron al trabajo a distancia a diferencia de los millenials (nacidos entre 1980 y 1993) quienes han tenido que hacer un mayor esfuerzo.

“Incluso no es lo mismo los millenials que son padres jóvenes con hijos chiquitos ya que existe mayor complejidad de quedarse a trabajar en casa con niños pequeños los cuales tampoco han podido ir a la escuela, a diferencia de los millenials que ya tienen hijos jóvenes que se encierran en su cuarto y hacen sus actividades solos”.

Y agregó, que también dentro de la generación Z los que mejor se han adaptado a un sistema remoto son los que ya llevaban más de un año laborando para la empresa que los que recientemente se integraron, debido a que no se logró un nivel de aprendizaje previo.

Distancia. Al realizar un mapeo con las dirección de los trabajadores también se puede analizar el impacto que va a tener la movilidad de las personas para llegar a la oficina, lo cual puede ser un factor que determine si es necesario que se mantenga trabajando de manera remota, o tenga que incluirse a un sistema híbrido.

Ramo o sector. Dependerá en qué sector esté enfocada la empresa para determinar que población podrá continuar de manera remota, hibrida o presencial al 100 por ciento. “La naturaleza del trabajo determinará que tanto se requiere el formato presencial”.

Rango. Otro de los factores que determinará la forma de trabajar en la nueva normalidad es la responsabilidad que cada persona tenga dentro de la empresa. Hay actividades que podrán realizarse fuera de la oficina y hay otras que requieran el formato presencial y otras que se puedan combinar.

El especialista de Cushman and Wakefield consideró que ve muy complicado que algunas empresas decidan quedarse en un esquema completamente remoto, pues está el tema de la identificación de marca de la empresa, además de que no se debe dejar de lado, los beneficios de compartir el conocimiento y el trabajo en equipo.

Agregó que hacia adelante las oficinas están visualizando su futuro como una comunidad o espacio de interacción, no como un lugar para ir a sentarte a su escritorio y hacer trabajo focalizado, esa sección del trabajo focalizado la idea es que la hagas en tu casa o en otro lugar. A la oficina a lo que se va a ir es ha hacer trabajo en equipo, será un punto de convergencia para interactuar.

Beneficios

Por otro lado, el directivo de Project & Development Services de Cushman & Wakefield. consideró que la transformación a un sistema híbrido implicará a su vez que se ocupe menos espacio físico en las oficinas, lo que podría significar un ahorro importante en el tema de las rentas.

“En la inversión de una oficina el gran gasto es el pago de la renta del espacio, la relación más o menos en promedio es que acabas invirtiendo unos 1,000 dólares para acondicionar el lugar, a esto se le suma el pago de la renta que es de aproximadamente 22 dólares por metro cuadrado de renta, si estaban rentado mil metros cuadrados y ahora sólo requieres 500 metros cuadrados, es mucho el ahorro que se logrará en la renta, incluso aunque se invierta más en el espacio por las herramientas tecnológicas que se requieran para el trabajo remoto”.

De tal manera que para los sectores que se dedican a la renta de oficinas o coworking, la nueva normalidad también significará un reto en la transformación de sus negocios en el corto plazo y poco a poco estarán adaptándose al nuevo mercado.

“En el corto plazo va a haber un periodo de ajuste importante en lo que resta del 2021 y en 2022; y después vendrá un proceso de estandarización donde la cantidad de espacios que se van a construir se van a ir adecuado a la tasa de crecimiento en lo que se recupera la tasas de uso y absorción en el mercado”.

De acuerdo con Cushman & Wakefield, el flight to quality es un fenómeno que recientemente ha tenido un alza en el mercado de los bienes raíces comerciales dentro de Ciudad de México y otras partes del país y el mundo, su popularidad se debe principalmente a que los inquilinos actualmente cuentan con mejores oportunidades de acceso a edificios de mejor calidad con precios considerablemente más accesibles y por el momento debajo del mercado.

Finalmente, agregó que las aéreas de recursos humanos también tendrán que transformarse y pensar en políticas y estrategias no solamente dirigidas a los empleados cuando estén en la oficina sino fuera de la oficina.

alba.servin@eleconomista.com.mx