En México existe una deficiencia de hasta el 20% en los servicios de salud, derivado por la falta de transparencia y la corrupción, y es que en los últimos 10 años el ritmo y entusiasmo del gobierno por hacer una reforma de salud se han desacelerado, con muchas promesas y aspiraciones, comentó Mark Britnell, líder global del sector salud de KPMG.

En los últimos 10 años el ritmo y entusiasmo de la reforma de salud se ha desacelerado, con muchas promesas y aspiraciones. Sabemos que México tiene un secreto sucio, no es un país de mucha transparencia, sabemos que hay corrupción. México debe aspirar a tener mayor transparencia para que existan menores variaciones en los servicios, de tal forma que sea más eficiente el sector público y privado, en México existe una deficiencia de hasta el 20%, eficiencia que podrían obtener reduciendo la variación en los servicios clínicos , dijo.

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Explicó el nivel de variación clínica entre los hospitales y servicios de laboratorio públicos y privados ha denotado ineficiencia, poniendo como ejemplo a China, donde el gobierno comenzó a desarrollar su sistema de Salud Universal y ofrecieron sino salud gratuita, de bajo costo, generando así que la sociedad utilizara el ingreso extra de salud a otros sectores de consumo.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de estadística y Geografía (INEGI), los hogares mexicanos destinan 6 de cada 10 pesos al consumo de bienes y servicios del sector salud, a nivel nacional los hogares destinaron a este fin 585,400 millones de pesos en 2016; de este modo, del total del gasto por hogar 63.5% se invierte la compra de medicamentos y el pago de otros bienes relacionados con la salud y solamente 16.3% a la cobertura del costo de consultas médicas.

Britnell apuntó que el no tener la atención de salud que la población requiere da como resultado una fragmentación social, generando violencia y desconfianza a los políticos, México debería terminar esa tarea pendiente y completar el sistema de salud universal , una agenda pendiente desde 2012 que llegó como recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Organismo para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

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La propuesta del Sistema Universal de Salud, que contenía salud y educación gratuitas, seguro de desempleo, sistemas de jubilación y pensiones para todos por el simple hecho de ser mexicanos, encontró su freno en que debía financiarse con impuestos.

De acuerdo con datos proporcionados por KPMG, el 73.3% de la población está en un esquema de seguridad social (IMSS, ISSSTE, Pemex, Sedena y Semar); 48.9% en seguro popular; y 1.8% en el privado.

maria.rodriguez@eleconomista.mx

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