Aun dentro del entorno difícil para la industria farmacéutica en México por la restricción presupuestal y el cambio radical en las compras de gobierno, a las trasnacionales de medicamentos innovadores les ha ayudado la estabilidad del tipo de cambio peso-dólar, ya que sus productos son importados y esto les ha permitido seguirse expandiendo, sobre todo en el sector privado.

Así lo expone Jorge Ancona, director general de Bayer Pharma en México, y explica que a diferencia de otros países de América Latina, el mercado mexicano está teniendo un alto dinamismo, aparte de la paridad cambiaria, por otras varias razones: la migración del gasto en salud hacia el sector privado, la demanda por Covid sobre todo a inicios del 2021, la mayor conciencia de la gente por cuidar su salud y un mayor apego al tratamiento de parte de pacientes con enfermedades crónico degenerativas.

A este ritmo se estaría achicando la brecha que coloca a Brasil como número uno y México número dos en la región, al menos del lugar que ocupa el país dentro de Bayer.

A sus casi 100 años en México, Bayer crece a ritmo de doble dígito, al grado de que en cuestión de dos años logró escalar cuatro peldaños en su posición en el ranking farmacéutico nacional pasando del lugar 10 al sexto de 2018 a la fecha.

En el primer trimestre del 2021 elevó sus ventas en 17%, por encima del mercado farma en general que creció un 12% en segmento privado y de 1 a 3% en sector público.

En entrevista con El Economista, el directivo de la compañía alemana explica que el reacomodo por la compra de Monsanto dejó a la compañía sentada en tres pilares: la de Crop Sciences de tecnología agrícola que representa 50% de ingresos, la de farma que él dirige, con 27%, y la de Consumo con el restante 23% del negocio (donde quedó por ejemplo la emblemática Aspirina).

Ancona subraya que la decisión estratégica de apostarle a la innovación interna y externa y a enriquecer el portafolio ya se refleja en seis lanzamientos para los próximos tres años: dos para cardio, dos para oncología y dos para hemofilia. Para ello adquirieron una empresa de terapia celular y de genética y hacia adelante se enfocarán mucho en medicina personalizada.

“En los próximos 7-8 años Bayer estará enfocada en lanzamientos importantes que de verdad hagan la diferencia en áreas donde hay necesidades médicas no cubiertas”, apuntó al advertir que ya pasó la etapa de la innovación farmacéutica donde un nuevo producto es apenas marginalmente superior al anterior. “En medio de enormes retos de acceso, donde todos los países buscan cómo gastar mejor en salud, será muy difícil que dichos productos tengan tracción”.

En el escenario mexicano, el capitán de Bayer Pharma expresa su preocupación sobre cómo vengan las cosas tras la reforma fiscal que se discute porque el riesgo es que se quiera reducir aún más el de por sí limitado presupuesto en salud en un entorno donde hay una barrera de entendimiento sobre el costo/beneficio que ofrecen las opciones de innovación a mayor precio pero que en el mediano plazo generan ahorros y óptimas eficiencias en la atención.

“Visualizamos un entorno donde podemos seguir ofreciendo opciones innovadoras trabajando con UNOPS o con Insabi y con la parte médica o la de finanzas para lograr esquemas convenientes para la salud pública del país, pero esto se enfrenta a una realidad presupuestal y entonces todo está por verse”, comenta.

maribel.coronel@eleconomista.mx