Interjet vive el momento más crítico de su historia. Sin claridad sobre la participación de nuevos accionistas que resuelvan sus deudas con el gobierno federal, 28 días con sus cuatro aviones operables en tierra por falta de pago de combustible y una huelga que puede estallar este viernes debido a los adeudos salariales, su futuro es poco alentador.

La empresa, que al cierre del 2018 tenía una flota de 75 aviones, la mayor de las empresas nacionales, ha argumentado que la pandemia del Covid-19 la llevó a la complicada situación, a pesar de que desde antes ya enfrentaba problemas estructurales.

Entre enero y noviembre del 2020 movilizó a tres millones 551,497 pasajeros, lo que representó una caída del 74.4% respecto a igual periodo del 2019 (el año pasado sólo operó vuelos internacionales durante el primer trimestre).

Además, la noche del miércoles, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) emitió un sorpresivo comunicado para reiterar que el embargo precautorio de bienes vigente (por la deuda del 2017 al 2019 que supera los 2,600 millones de pesos) no tiene injerencia alguna en el pago a los colaboradores y que, en caso de que dicha aerolínea tenga algún adeudo laboral o de otra índole, este es de su entera responsabilidad.

El SAT también hizo referencia a la inyección de 150 millones de dólares anunciada en julio pasado por el área de Comunicación de Interjet, liderada por los empresarios Carlos Cabal Peniche y Alejandro del Valle (en noviembre el primero anunció que se alejaba de la negociación) y los cambios en el Consejo de Administración, lo que significaba la salida de los fundadores Miguel Alemán Velasco y Miguel Alemán Magnani.

“En este sentido, para que las actas de asamblea que formalizan los cambios en las y los accionistas y Consejo de Administración surtan efectos legales, se deben inscribir en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, situación que hasta el momento no ha sucedido”, se detalló.

El Economista solicitó a la empresa su comentario sobre dicha información sin obtener respuesta.

La aerolínea también debe dinero a Aeropuertos y Servicios Auxiliares y al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, entre otros.

¿Qué pasa en Cofece?

En consecuencia con el anuncio de inyección de capital que “salvaría” a Interjet, la Secretaría Técnica de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) publicó el nueve de septiembre en su lista de notificaciones el expediente de verificación de cumplimiento de normativas VCN-005-2020, relacionado con los agentes económicos ABC Aerolíneas (Interjet) y HBC International, de la familia Del Valle Guerrero.

Dicho expediente se relaciona con la posibilidad de que las partes hayan realizado algún tipo de concentración, fusión o asociación sin notificarlo previamente y la comisión se haya percatado de ello o porque las empresas lo informaron posteriormente.

El proceso sigue vigente en la Cofece; sin embargo, el pasado cinco de octubre se hizo la última mención de HBC Internacional como agente económico involucrado y ahora solamente se hace mención a “otro”, como se aprecia en las últimas tres notificaciones relacionadas, la última del 14 de diciembre.

Pese a lo anterior, Alejandro del Valle ha dicho en más de una ocasión que es el máximo dirigente en Interjet y que se hará cargo de las deudas que suma la aerolínea.

Incluso, junto con su hijo, Carlos del Valle, en octubre fueron recibidos por el Comandante del Agrupamiento de Ingenieros, Gustavo Ricardo Vallejo, en una visita a la zona de construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en Santa Lucía, Estado de México, donde reconoció los avances logrados.

Así, Interjet que inició operaciones en diciembre del 2005 con tres aeronaves atendiendo a las ciudades de Toluca, Cancún, Monterrey y Guadalajara, vive su propia turbulencia.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx