El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca en Argentina, Julián Domínguez, recibió el martes a los equipos técnicos de la Mesa de Enlace y, luego de semanas de disputa, se pusieron de acuerdo en la cantidad de animales que hay en el país. Esta pareciera una definición secundaria, pero no. El debate por el stock bovino es relevante porque es la justificación del oficialismo para cerrar las exportaciones.

Desde que asumió Domínguez dejó en claro que durante todo su mandato el saldo exportable será del 24% de lo que produzca el país. De ser superior, eso presionaría sobre los precios internos. Por eso, la oferta de animales condiciona el cupo exportable. El 31 de diciembre finaliza tanto el cepo actual como la prohibición de vender al exterior los siete cortes de carne que más se consumen en el mercado interno. Hubo buen diálogo entre los representantes del sector ganadero. La Mesa de Enlace salió de la reunión todavía con esperanzas de que desde 2022 se levanten todos los cepos, excepto la prohibición de los siete cortes.

"Hemos participado de una reunión técnica de trabajo donde hicimos un aporte estadístico de la cadena de ganados y carnes, que permite reabrir las exportaciones a partir del 2022 abasteciendo sin problemas al mercado interno y la exportación", explicó Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina. De esta manera, el jueves se anunciará un plan para 2022 "que genere previsibilidad y confianza", según definió agricultura. Este nuevo esquema seguirá basándose en la premisa de que las exportaciones no pueden superar el 24% del total producido.