Para los que dicen que amor de lejos es de pensarse , proponemos algunos encantadores destinos del Estado de México, Hidalgo y Querétaro, donde podrás celebrar el Día del Amor y la Amistad junto a quienes más quieres.

Visita Bernal, Tequisquiapan, Tepotzotlán y Tula de Allende y enamórate de las maravillas que ofrecen, como: una antigua obra hidráulica, un grupo de gigantescos guerreros de piedra, una mística peña y majestuosos templos.

Tepotzotlán. Una joya virreinal que enamora

Ubicado a 45 minutos de la Ciudad de México, este Pueblo Mágico mexiquense, es una opción cultural para celebrar este 14 de febrero con ?los amigos, en pareja o con tu mascota

TEPOTZOTLÁN, Estado de México. Casi desde cualquier punto del poblado se ve la imponente torre virreinal del Templo de San Francisco Javier, como si aquella construcción fuese la encargada de custodiar las calles, edificaciones y plazas de este Pueblo Mágico mexiquense.

Es justamente la fachada de cantera blanca de esta construcción, llamada la joya más refulgente de la corona del arte churrigueresco mexicano, la que convoca a enamorarse, a hacer complicidad con los amigos y hasta a admirarla en compañía de nuestra mascota.

Pero no sólo el templo roba el aliento, sino todo el conjunto arquitectónico que durante dos siglos y medio albergó el ex Colegio Noviciado de San Francisco Javier, construido por frailes jesuitas y que hoy es sede del Museo Nacional del Virreinato.

Tepotzotlan

Ahí yacen obras de arte de los siglos XVI, XVII y XVIII, además se exhiben piezas de Juan Correa, Martín de Vos, Miguel Cabrera, así como 20 pinturas del artista novohispano Cristóbal de Villalpando.

También cuenta con una biblioteca histórica con más de 4,000 ejemplares que incluyen algunos incunables y, en sus jardines, la fuente original de Salto del Agua, la cual remataba el viejo acueducto que nacía en Chapultepec.

Además,el Templo de San Pedro Apóstol, con su fachada atrial neoclásica con escudo papal, cuyos retablos de estilo barroco fueron pintados por Miguel Cabrera y tallados por Higinio Chávez.

Pero Tepotzotlán, es más que su arquitectura virreinal, es un pequeño pueblo que invita a recorrerlo a pie y perderse por sus angostas calles empedradas para admirar sus coloridas casas y visitar sus portales repletos de tiendas de artesanías.

Destacado

Descubre en compañía de tus amigos el Museo Nacional del Virreinato, recinto que resguarda la más importante colección de objetos relativos a la historia colonial del país.

Bernal. Misticismo queretano

A 60 kilómetros al norte de Querétaro, justo a la entrada de la Sierra Gorda, se localiza este Pueblo Mágico que carga de energía a sus visitantes con su enorme monolito

Bernal

BERNAL, Querétaro. Aún faltan minutos para llegar al poblado y desde la carretera ya se ve su enorme monolito, ese que llena de misticismo la atmósfera de este destino queretano y que es protagonista de un sinfín de historias y leyendas.

Sus 340 metros de altura convierten a esta Peña en el tercer monolito más grande del mundo, sólo superado por el Peñón de Gibraltar, ubicado en el mar Mediterráneo, y el Pan de Azúcar de Río ?de Janeiro, en Brasil.

Y es la Peña la que en estas fechas cargadas de amor y complicidad ofrece diversas actividades para compartir con los amigos, en pareja o hasta con el mejor amigo del hombre, el perro.

Para tener una de las mejores vistas, tanto del pueblo como de la Sierra Gorda es necesario ascender por los irregulares caminos que conducen a una capilla, pero si se desea subir hasta la cima es necesario contar con equipo de alpinismo.

Además del monolito, Bernal tienen muchos otros atractivos, como la Parroquia de San Sebastián, que posee una fachada de estilo neoclásico del siglo XIX, fecha en la que fue remodelada.

Justo ahí se encuentra la plaza principal, uno de los mejores sitios para apreciar la Peña, así como las fachadas de sus casas de principios del siglo XVIII, sus tiendas de artesanías y sus típicos cafecitos, que dan vida ha este místico lugar.

Es también un buen sitio para iniciar una caminata por sus calles empedradas y disfrutar de la cordialidad y hospitalidad de su gente mientras se admira a lo lejos la majestuosa y misteriosa formación rocosa.

La travesía se complementa con su gastronomía regional que va desde sus tradicionales gorditas de maíz quebrado rellenas de fríjol, rajas y requesón, hasta sus dulces de leche de cabra.

Destacado

Pasa una tarde romántica en el restaurante El Mirador del hotel Parador Vernal y mientras degustas un vino de la región disfruta de una de las mejores vistas de este Pueblo Mágico.

Tula de Allende. Para los amantes de las historias

Explora, en Hidalgo, un lugar cargado de vestigios arqueológicos, naturales y arquitectónicos que despiertan la fascinación

Tula

TULA DE ALLENDE, Hidalgo. Tomarse una selfie con un grupo de guerreros toltecas, caminar con tu perro entre enormes formaciones rocosas o visitar un antiguo templo que semeja una fortaleza, son algunas de las opciones que ofrece este pequeño poblado hidalguense.

Lo primero que hay que hacer para poder palomear a Tula de Allende en la lista de pueblos a visitar cerca de la CDMX, es recorrer su zona arqueológica, custodiada por los icónicos Atlantes: guerreros toltecas, de unos cuatro metros de altura, hechos a base de bloques de basalto que, sin duda, animan a los grupos de amigos a tomarse una selfie.

Además, el camino hacia el área donde están edificaciones como el centro ceremonial, un adoratorio, el juego de pelota, el Palacio Quemado, el Coatepantli, Chac Mool, Zompantli, está adornado por una colección de cactus de la región que embellecen el panorama para las parejas.

Pero si de mostrar un lado culto se trata, la siguiente parada debe ser el centro de esta comunidad que alberga, entre otras cosas, la Sala Quetzalcóatl, donde se exhiben piezas prehispánicas y prehistóricas, pero además, periódicamente, se montan exposiciones fotográficas y pictóricas de autores locales y nacionales.

Asimismo, considerada Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, vale la pena admirar la antigua estación del ferrocarril que constituye un espacio memorable nacido durante el Porfiriato.

Coronando este escenario, se erige majestuosa, pero sencilla, la Catedral y ex Convento de San José, la cual semeja una fortaleza con grandes muros sostenidos por 14 contrafuertes, y se ha convertido en punto de reunión y vestigio arquitectónico de la comunidad.

Finalmente, después de una buena barbacoa al estilo Hidalgo, se puede emprender camino hacia Los Órganos, a unos 20 minutos de distancia, donde unos alargados montículos de arena solidificada, hechos por un proceso natural de miles de años, dejarán sin aliento a los amantes de la naturaleza. Un espacio bañado, además, por un manantial, que es ideal para visitar con amigos, pareja o mascota.

Destacado

Un excelente sitio para desintoxicarse y relajarse en pareja es el Spa Prehispánico Xóchitl, que entre otros tratamientos ofrece el servicio de temazcal.

Tequisquiapan. Encanto provinciano

A menos de dos horas de la capital del país, se encuentra este Pueblo Mágico con aires virreinales y una atmósfera plasmada de tranquilidad

Tequisquiapan

TEQUISQUIAPAN, Querétaro. Su atmósfera tranquila, la calidez del clima y sus fachadas coloridas convierten a este Pueblo Mágico en un destino ideal para redescubrir este 14 de febrero, pues sus plazas, calles adoquinadas y jardines convocan a explorarse en pareja, amigos y hasta en compañía de las mascotas.

La Plaza Miguel Hidalgo, justo en el corazón de Tequisquiapan, muestra el lado más provinciano del destino con sus arcos de cantera, bajo los que es posible encontrar un sin número de establecimientos que van desde restaurantes de cocina regional, galerías de arte, tiendas de artesanías y de dulces típicos.

Ahí se levanta su ícono, el Templo de Santa María de la Asunción, con su fachada de cantera rosa y estilo neoclásico.

Otro de sus atractivos singulares es el Museo México Me Encanta, un espacio donde todo es pequeño. Cuenta con dos salas que exhiben más de 175 maquetas con 500 personajes en miniatura que reproducen diversas escenas tradicionales de México, Tequisquiapan y el campo.

Aquellos enamorados que deseen conocer la historia del lugar, tienen la opción de abordar el tranvía y recorrer sus coloridas calles mientras descubren su pasado.

Pero más allá de su arquitectura virreinal, Tequisquiapan tiene un rostro aventurero, que invita a descubrir el poblado desde el aire con un paseo en un globo aerostático o visitar un balneario de aguas termales para conocer las bondades naturales de estas tierras, que también forman parte de la Ruta del Queso y el Vino.

Destacado

El nombre de este poblado, que en náhuatl significa lugar de aguas y tequesquites, alude a las tradicionales aguas termales de Querétaro.

Arcos del sitio. Maravilla hidráulica que conquista

A 29 kilómetros de Tepotzotlán, se localiza este acueducto, considerado una de las grandes obras del siglo XVIII

Arcos del Sitio

ARCOS DEL SITIO, Estado de México. Hace tres siglos, cuando los jesuitas construyeron el Acueducto de Xalpa para llevar agua del Río del Oro, que nace en el monte del Pinal, hasta su hacienda, nunca imaginaron que aquella obra hidráulica sería considerada una de las más importantes del mundo y que 300 años después se convertiría en un atractivo único de la región.

Y es que sus 43 arcos repartidos en cuatro niveles, que se alzan más de 60 metros y se extienden por 438 metros aproximadamente, forman una mágica postal que cautiva a los viajeros amantes de la naturaleza y de la cultura.

Pero esta arquería, levantada por órdenes de los padres Pedro Beristáin, Pedro Sobrino y Santiago Castaño que quedó inconclusa debido a la expulsión de los jesuitas en 1776 y, casi un siglo después, Manuel Romero de Terreros, tercer conde de Regla, la concluyó, es sólo el pretexto para visitar los también llamados Arcos del Sitio.

Aquí es posible caminar en pareja por los arcos o sobre ellos, justo donde antes corría el agua o dar un paseo a caballo en las inmediaciones de aquella obra arquitectónica hidráulica. Con los amigos se puede pasar un divertido día de campo, deslizarse sobre una tirolesa justo frente a los arcos y si no le temen al frío, nadar en la alberca que mira de lejos el acueducto.

Aquellos que prefieran descubrir el lugar acompañados de sus amigos peludos podrán andar por las interminables áreas verdes, volar un papalote o internarse por la zona montañosa, mientras surcan algunos de los puentes colgantes.

Destacado

El centro Ecoturístico y de Educación Ambiental Arcos del Sitio es idóneo para visitar con mascotas y estar en contacto con la naturaleza. Cuenta con locales de comida, viveros, enfermería, zona de asadores, puentes colgantes, renta de caballos y miradores turísticos.

turismo@eleconomista.mx

mfh