Los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Estados Unidos, Donald Trump, abordarán diversos desafíos relacionados con la reciente entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Los retos van desde el cumplimiento de reglas de origen más estrictas en la industria automotriz hasta estándares más altos en materia de cumplimiento de las disposiciones laborales, pasando por una serie de posibles paneles de resolución de controversias que sectores estadounidenses podrían solicitar en contra de México.

T-MEC, en la industria automotriz

Para los autos, el T-MEC incrementa el Valor de Contenido Regional (VCR) de 62.5% a 75%, con una nueva metodología. También establece un VCL de 40%. Esto es, el 40% del valor del vehículo deberá producirse utilizando salarios, al menos de 16 dólares estadounidenses por hora.

Además, establece un panel expedito para ciertas violaciones en materia laboral, cuando involucren incumplimientos al tratado referentes a la aprobación de un líder sindical y a la constitución o modificación de un contrato colectivo. En junio, Robert Lighthizer, titular de la representación comercial de la Casa Blanc, afirmó que EU considerará seriamente levantar casos de solución de controversias contra México relacionados con el mercado laboral y los productos biotecnológicos en el marco del T-MEC.

Desde la perspectiva del gobierno estadounidense, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de México no ha tomado ninguna decisión sobre las solicitudes de autorización de productos de biotecnología agrícola destinados a su uso en alimentos y piensos desde mayo de 2018. También México ha rechazado las solicitudes de cultivo de algodón biotecnológico. La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés) argumenta que el algodón biotecnológico ha sido cultivado en México durante 25 años sin evidencia de impacto adverso en la biodiversidad.

A la vez, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos ha expuesto que México enfrenta desafíos importantes para establecer el nuevo sistema de justicia laboral, especialmente en el entorno actual de recursos limitados que enfrentan las agencias gubernamentales bajo las medidas de austeridad del presidente López Obrador.

Adicionalmente, se han dado manifestaciones de molestia de algunos congresistas estadounidenses por la indefinición del gobierno mexicano en torno a la estrategia de seguridad, y se dieron declaraciones públicas condicionando el apoyo al T-MEC a que México acepte no sólo las demandas conocidas de Estados Unidos en material laboral, sino incluso medidas más drásticas de verificación o de acción de algún tipo sobre el combate a los carteles. López Obrador y Trump se reunirán en privado este miércoles en Washington, donde previsiblemente conversarán sobre la candidatura del mexicano Jesús Seade para ocupar el cargo de Director General de la OMC.

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