La suerte para Televisora del Valle de México, Canal 40, ha cambiado. La triste historia de sus orígenes por lo apretado que se vieron sus recursos financieros al momento de lanzar su primera señal quedará pronto para la anécdota.

Televisora del Valle de México, concebida desde un principio como un canal netamente capitalino con cobertura máxima de 78 kilómetros a la redonda contados desde su antena, en el Cerro del Chiquihuite, acaricia ahora la denominación de cadena nacional por llegar a más de 70 ciudades del interior de la República vía el multiplexeo de espectro y por consiguiente, a todas las oportunidades de negocio que ese sólo hecho significa para su operador y controlante Televisión Azteca.

TVM tiene desde el 4 de octubre pasado los permisos para llevar la señal de su marca ADN 40 a 70 estaciones de televisión repartidas en 28 estados del país, con lo que sus contenidos se estarán mirando en poco tiempo en las pantallas de más de la mitad de los mexicanos y logrando también un alcance de más de medio México en cobertura. Y además, aquel miércoles el regulador IFT igualmente le validó a TV Azteca el cambio de nombre al canal, de “Proyecto 40” a “ADN 40”; señal de que la televisora tiene más planes para TVM.

El hecho de que un concepto como ADN 40 llegue a más mexicanos y a más plazas con su cobertura, puede repercutir en que las regulaciones en materia de must carry y must offer caigan sobre el canal, acotando entonces los ingresos de TV Azteca por la venta de canales a los sistemas de TV de paga.

Pero también es cierto que la televisora estará en posibilidad de generar más negocios por venta de publicidad, pues entre más lejos llegue su canal sobre el territorio mexicano, mayor será el potencial mercado que podrá ofrecer a sus anunciantes que le contratan pauta publicitaria, el verdadero negocio en televisión.

El caso ADN 40 también obligará al Instituto Federal de Telecomunicaciones a dejar más en claro si una señal que se mira en cadena nacional a través del espectro multiplexado de otro canal debe cumplir con todas las regulaciones del must carry y must offer; es decir, la obligación que tienen los operadores de TV abierta en permitir que los de TV de paga retransmitan gratuitamente sus contenidos en sus propias plataformas de acceso por pago.

De ser el caso, el IFT tendrá que redefinir el listado de canales con la categoría de señales nacionales de TV sujetos al must carry y must offer.

Esta redefinición también repercutirá en los planes de negocio de las señales de Excélsior TV, por ejemplo, luego que su controlador Imagen TV lo ha comenzado a llevar a la cadena nacional a través de uno de los canales multiplexados de la señal principal Imagen 3.1 digital, hacia las 38 zonas de cobertura más importantes de México, como adelantó El Economista en octubre.

Lo mismo ocurriría con Gala TV de Televisa, el Canal 9, que entonces perdería un ingreso; aunque mínimo, necesario, ya que en momentos de presión financiera para esa empresa en particular toda entrada de dinero cuenta.

“Es un ingreso menos allí, pero también es un ingreso más en otro rubro: entre más cobertura tenga, es un ingreso más por publicidad. Con mayor cobertura, inclusive (TV Azteca) puede cobrar la publicidad como una de escala nacional”, dice Salomón Padilla, líder de empresarios cableros agrupados en la ATIM que poco a poco se han ido reforzando en las redes de fibra óptica que les permitan competir con más armas en el negocio del triple y hasta en el cuádruple play. “Para nosotros subir un canal cuesta dinero, pero es bueno para nuestros suscriptores porque hay un canal que hace más atractivo a nuestros paquetes. Y ellos tendrán que cumplir y nosotros también, si el IFT lo declara como parte de (las regulaciones de must carry y must offer”, añade.

Aquello que plantea el también jurista en leyes telecom del despacho SAC Abogados para el negocio de las redes fijas con el must carry y must offer empataría poco con lo que piensan los operadores del segmento inalámbrico, los de la TV satelital.

Allí, Bruno Pruneda, director de Star TV, competidor de Dish y Sky en la televisión vía satélite, sostiene que un nuevo canal bajo esa denominación puede terminar impactando a la rentabilidad. Ello, porque agregar a la parrilla programática un canal por obligación del must carry-must offer quita espacio a otros canales quizá más atractivos para el costoso ancho de ancho de banda satelital, adicional a que los costos económicos que implica llevar una sola señal a las televisores cuesta entre 9,000 y 10,000 dólares mensuales a las empresas de televisión por satélite.

“Para un operador satelital es más complicado. Aquí es un tema de capacidad en ancho de banda para agregar un canal, mientras que para una red de fibra óptica es menos complejo por costos y porque tienen más capacidad, para nosotros no es tanto así”, cuenta Pruneda Valdés. “Los que estamos en satélite ya estamos agregando 14 o 15 canales y agregar más señales, por multiplexeo o no, dañaría nuestro negocio; impactaría al plan de negocio, porque ocurre que yo prefiero optar por un canal infantil de calidad internacional y me obligan a llevar otros, y no quiere decir que sean malos, pero puede que no vayan enfocados al segmento de mercado que yo quiero llegar. Es un tema que la autoridad tiene que valorar”, explica.

A la fecha, las señales de los canales 2 y 5 de Televisa, y 7 y 13 de Televisión Azteca, además de los canales estatales agrupados en el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (TV UNAM, Canal 22, Canal 11, etc.), se encuentran sujetos a esas obligaciones.

Las acciones de ADN 40 evidencian cada vez más que las televisoras están en la búsqueda de otras oportunidades que les permitan la tecnología y la regulación para avanzar sobre el mercado. Y el advenimiento masivo de nuevas plataformas de consumo de contenidos audiovisuales, más la elección presidencial del 2018, ya en puerta, meten mayor presión a las compañías del sector.

Estos movimientos hacen visible que, por un lado, el mercado de la televisión de la Ciudad de México se esté convirtiendo en el más competido de América Latina; ahora mismo con 20 canales en transmisión y pronto con otros dos más que resultarán de la licitación de TV digital de este año, los relacionados con los grupos Multimedios y los dueños de Radio Centro.

Y también, ADN 40 y su caso de expansión reflejan a su vez que la competencia en el sector está dando paso a nuevas estrategias de mercadeo más allá de la venta de canales atados como antaño acostumbraban las televisoras.

“Lo que estamos viendo con el ejemplo de ADN 40 es una especie de evolución del negocio de la TV abierta; ahora, el crecimiento de las señales a otros mercados es por el aprovechamiento de todas las oportunidades de regulación, mercado y tecnología. El negocio de la venta de paquetes con canales atados está dando paso a otros modelos de mejor competencia en la TV abierta”, plantea Jorge Fernando Negrete, director en Mediatelecom Policy & Law.

Televisora del Valle de México ha asegurado para ADN 40 los permisos de su concesión hasta el año 2021 y libró a su señal de los dichos de dos comisionados del IFT sobre posibles vulneraciones a las políticas de tenencia espectral que también se plantearon el 4 de octubre sobre ADN 40. Así, sin grandes alardes, el canal 40 avanza sobre el mercado nacional de la televisión abierta.

“Todos estos canales están avanzando de manera muy discreta y generando competencia”, dice Negrete Pacheco, de Mediatelecom. “Todos se están preparando para competir en la TV abierta muy fuerte el próximo año; en estas fechas se definen los planes publicitarios y ellos quieren ser parte, no es casualidad entonces que estén anunciando que llegan a la cadena nacional o que de repente los estemos mirando en todo el país. Se están moviendo y están creando un nuevo modelo de competencia, que, esperemos, sea una evolución para bien del mercado”.

erp