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Retorno de talentos, estrategia clave

Retorno de talento-selección
En la mayoría de mis colaboraciones en este espacio periodístico, me he referido a la relevancia del talento como pieza central para el crecimiento de todo tipo de empresas, debido a la inminente necesidad de saber manejar la incertidumbre en estos tiempos de transformaciones veloces y profundas, donde el talento de alto potencial es vital para comprender y capitalizar la Inteligencia Artificial (IA) en pro de un avance sustentable.
También he mencionado la necesidad de enfocarnos en la evolución de las habilidades requeridas para dichos talentos, que nos permitan lograr los mejores resultados hacia un futuro que ya nos alcanzó, donde el uso de la IA debe ir acompañado de un pensamiento crítico y analítico, y como recientemente señaló el doctor en Economía, Santiago Vazquez Blanco, Director del Centro de Liderazgo Emergente, “en un entorno saturado de información y de desinformación, la capacidad de discernir se vuelve estratégica”. Ante el apremio, la interrogante es dónde encontrar esos talentos a la vanguardia en experiencia y preparación.
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Al margen de los grandes talentos con los que contamos en México en la actualidad, una preocupación que vivo de forma constante —y que, seguramente muchos de ustedes comparten— es la “fuga de cerebros” que cada año padece este país, cuando una gran cantidad de jóvenes deciden irse a probar suerte a otros países, particularmente a Estados Unidos, para estudiar diplomados, maestrías y doctorados, o para perfilarse como trainee o ejecutivos junior y desarrollarse en empresas líderes en su campo.
Hace unos días, me encontré un artículo del Wall Street Journal escrito por Hannah Miao y Jon Emon (traducido por el Reforma) donde leí, con cierta sorpresa, cómo China está regresando a grandes talentos a su país, quienes trabajaban particularmente en el ecosistema digital, derivado de las múltiples reestructuras que han ocurrido en las empresas líderes de tecnología. Todo ello, aunado al endurecimiento de las políticas migratorias, llevó a esta potencia tecnológica a decidirse por una estrategia de “re-atracción” de talentos.
Ante este desafío, que es común a todos los países y se ha convertido en un problema sistémico global, me pregunto: ¿Por qué en México no hacemos algo parecido?
No cabe duda que nuestros compatriotas son un grupo que está siendo impactado sustancialmente por estas circunstancias. En México estamos urgidos por retomar el crecimiento que beneficie a toda la población y que se mantenga en el largo plazo, por ello considero que el fenómeno de repatriación de talentos podría ser una gran oportunidad para evitar la pérdida definitiva de esa gente talentosa y, por el contrario, revertir el efecto trayéndolos de vuelta. Esta, en definitiva, podría ser una oportunidad que bien planeada y manejada tiene el potencial de retribuir en resultados positivos, siempre y cuando se diseñe en colaboración con múltiples actores, con un enfoque tripartio donde participen la academia, el empresariado y el gobierno.
No quiero parecer optimista en exceso, pero considero que nos encontramos ante una coyuntura de la que debiéramos tomar ventaja. Como decía Winston Churchill: “Nunca desperdicies una buena crisis”.
Hoy vivimos inmersos en la más profunda revolución industrial y tecnológica de la historia de la humanidad; en tiempos de una innovación progresiva que nos está llevando más lejos de lo que nunca imaginamos. Esta es la realidad por la cual las empresas e industrias en general requieren del mejor talento, de uno que aproveche el potencial de crecimiento y las lleve hacia el posicionamiento y la permanencia.
Los líderes actuales se encuentran corriendo diferentes análisis ante los posibles escenarios en la era de la IA, y en todos ellos, al menos hasta hoy, el talento y liderazgo se encuentran en el centro, pues son los motores de la innovación.



