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Gestión

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Hasta en el despido hay que ser humilde

En esta terrible época de desempleo, paros técnicos, cierre de empresas, liquidaciones, finiquitos, hay que prepararse para el fatal momento.

Las circunstancias dejan ver que en la mira del recorte se encuentra un número determinado de trabajadores, momento adecuado para acercarse al ejecutivo de Recursos Humanos para conocer la situación de la empresa.

Con diálogo, una buena negociación y en común acuerdo es como se debe finiquitar una relación que inminentemente se romperá.

¿Quién en esta situación será triunfador? Ninguno, el empleador enfrentará la baja en producción, incesante rotación de personal, pago de indemnización y posiblemente una demanda legal que podría derivar en un mayor desembolso económico.

El despedido, la frustración familiar y social, la pérdida del ingreso semanal o quincenal, el daño moral a la familia y la lucha de reiniciar la búsqueda de empleo que implicará gastos en papelería, transportes, alimentos fuera de casa y desgaste emocional.

Psicológicamente inestabilidad mental, irritabilidad, quebrantos gastrointestinales y hasta conflictos personales.

Minimizar este escenario fatalista puede darse cuando en la empresa desde el área de RH desarrolla un plan que involucre al personal sobre la situación general del país, su impacto en los sectores productivos; pero con habilidad, visión y humildad entrevistar a determinado número de trabajadores, entre los que se encuentran los que recibirán el finiquito.

De manera coordinada con un psicólogo, con el área de medicina del trabajo, con capacitadotes, el titular de la gestión de capital humano debe explicar las medidas emergentes que la empresa toma para asumir una decisión tan drástica. Si bien, aceptar la realidad no modificará la decisión del recorte, sí preparará a quien recibirá el impacto.

La crisis económica, no puede transformarse en desestabilización moral, afectiva y hasta familiar, de ahí la importancia de que el patrón tenga un plan, porque en ese instante el trabajador recibirá una carga emocional que trasciende las paredes de la organización.

prepare al empleado

Si bien, "mal de muchos, consuelo de…" quien recibirá la terrible noticia de quedarse sin empleo, debe asumir una postura tranquila, humilde, conciliadora, en el proceso de negociación entre el abogado de la empresa, el titular de RH e inclusive el patrón, no interrumpir las intervenciones, en su yo interno comparar las cifras que le ofrecen contra las que cree vale su participación en la empresa y los costos hasta encontrar otro empleo.

En caso de haber un lapso, consultar con algún abogado laboral para hablar de la situación y diseñar un cuadro económico que incluya: años trabajados, situación legal en la organización, salario, primas, compensaciones y llevarse a la mesa de negociación una cantidad dignamente retribuible.

En la segunda parte de la negociación esperar, primero que el patrón ofrezca el finiquito; de inmediato poner en la mesa el dato de lo que su separación le permitiría manejar hasta conseguir otro empleo.

Si existe una diferencia mínima, terminar adecuadamente el trance, aceptar las condiciones, exigir una carta de recomendación y firmar la conclusión del convenio laboral.

Se escucha sencillo, desde luego no lo es, pero poniendo los pies sobre la tierra, es la mejor manera de "salir por la puerta de enfrente" y acceder a otra oportunidad sin mayores contratiempos.

lfrepper@yahoo.com.mx

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