Janet Yellen juró ayer en la Sala de Reuniones de la Reserva Federal como Presidenta de la Fed, por un primer periodo en el cargo que terminará el 3 de febrero del 2018.

El responsable de tomarle el juramento fue el decano de los miembros de la Reserva Federal, Daniel Tarullo, en una ceremonia donde estuvieron presentes todos los miembros de la Junta de la Fed y su esposo, el premio nobel de economía George Akerlof.

Mientras Yellen tomaba posesión convirtiéndose en la primera mujer al frente de la Fed, el Brookings Institution informó que su antecesor en el cargo, Ben Bernanke, se integró al cuerpo de especialistas residentes del think tank especializado en políticas públicas socioeconómicas.

Yellen fue catedrática de tiempo completo en la Universidad de Berkeley tras haberse graduado y los fines de semana participó en los programas MBA de la misma institución.

Por ello, una alumna de la institución, Melanie Cernak explicó a El Economista que la Presidenta de la Fed se ha convertido en una inspiración para todas las mujeres, en especial para las estudiantes de la escuela de negocios Haas de la Universidad Berkeley de California.

La señora Yellen es un testimonio de la competencia que tienen las mujeres para alcanzar posiciones de alto liderazgo y asumir retos de carácter global , precisa.

OCHO BANQUERAS CENTRALES

Al hacer el juramento, la presidenta Yellen se ha convertido en una de las ocho banqueras al frente de instituciones monetarias, entre 178 registradas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Previo a su nombramiento, solo había siete banqueras centrales en el globo: Nadezhda A. Ermakova, presidenta del Banco Central de Bielorrusia; L.K. Mohohlo, gobernadora del Banco de Botswana; Karnit Flug, recién nombrada gobernadora del Banco de Israel; G. Marcus, gobernadora del Banco de la Reserva de Sudáfrica; Zeti Akhtar Aziz, de Malasia; Elvira Nabiullina, gobernadora del Banco de la Federación Rusa, y Wendy Craig, presidenta del Banco Central de Bahamas.

De acuerdo con la economista de Berkeley, el principal reto de la Presidenta de la Fed es limitar la dependencia del sistema financiero de las políticas de dinero fácil, el llamado tapering.

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