El American Jobs Plan, que busca la creación de millones de empleos a través de modernizar la infraestructura presentado por el presidente de Estados Unidos hace unas semanas ha generado opiniones encontradas, para algunos sería positivo para la recuperación económica de aquel país, mientras que legisladores, la Cámara de Comercio y la Mesa Redonda de Negocios de EU han externado dudas al respecto.

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció un proyecto de inversión de casi 2.3 billones de dólares para mejorar la infraestructura del país por los próximos ocho años, proyecto que se financiaría con un aumento a los impuestos corporativos, así como a los ciudadanos con ingresos millonarios.

Al respecto José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) comentó que, de entrada el programa es benéfico para la economía ya que compensaría la caída en los registros del gasto público que se han reportado en los últimos meses.

“Un programa de reactivación en la inversión pública es positivo porque vendría a compensar una de las debilidades que se observó durante los últimos meses de la gestión del expresidente Donald Trump: la caída de la inversión pública”, consideró José Luis de la Cruz.

James Salazar, subdirector de análisis económico de CI Banco, coincide y estima que el plan de infraestructura impulsará el crecimiento económico y abonaría a una mayor demanda agregada, contribuyendo mucho más a una recuperación.

Mayores impuestos para financiar

Para financiar el plan de infraestructura se busca una reforma fiscal que plantea un incremento al ISR empresarial cuya tasa pasaría de 21 a 28 por ciento.

“La iniciativa no incentiva el crecimiento económico de las empresas y sí podría traer consigo un desempleo automático en principio de 1 millón o más de puestos de trabajo y, más tarde, de una cifra mucho más elevada de desempleados”, comentó el senador por Louisina, John Kennedy.

Salazar consideró que el alza de impuestos planteada por el gobierno de Biden para financiar el plan podría generar algún inconveniente en determinado tiempo.

Enfatizó que de darse la discusión sobre el aumento a la tributación de las empresas, es probable que se registren ajustes en los mercados financieros, ya que este evento podría influir en los resultados operativos de las empresas que cotizan en la bolsa, las cuales se encuentran en máximos históricos, y podrían registrar ciertas caídas y generar un “contagio” en otros mercados, como el cambiario.

Inflación y empleo

Por otro lado, al cuestionar a los especialistas acerca de si este plan de infraestructura en combinación con el “American Rescue Plan”, aprobado el mes pasado, podría generar un alza sostenida de la inflación, reconocieron que las empresas podrían “trasladar” una parte del incremento de impuestos al costo final de sus productos.

No obstante, en el corto plazo no existe preocupación por un alza sostenida en los precios, esto porque los niveles de inflación en EU aún se consideran bajos y eso generaría cierto margen para que el precio de los productos se mantenga dentro de niveles “aceptables”.

Al respecto, el director del IDIC consideró que de aprobarse el plan, las presiones inflacionarias podrían verse hasta el 2022, “pero (como lo ha dicho el propio Powell) la Reserva Federal tiene bastante margen para modificar la política monetaria y mantener bajo control a la inflación”.

Por su parte, James Salazar, comentó que el aumento en los precios de los productos y un posible sobrecalentamiento de la economía, generado tanto por el "American Rescue Plan" como por el plan de infraestructura, no es un problema, pues mientras el empleo no se recupere, el consumo no aumentará.

Recordó que en este momento existen al menos 10 millones de desempleados en EU y la recuperación del mercado laboral no se dará en el corto plazo, por lo cual un escenario donde la demanda supere a la producción se ve lejano.

diego.aguilar@eleconomista.mx