Moody’s y Fitch dejaron sin cambio la calificación de México y su perspectiva al cumplirse el primer plazo fijado por ellas mismas para evaluar las condiciones financieras de México en la administración de Andrés Manuel López Obrador. Esto, tras la entrega del  Paquete Económico para el 2019.

En sendos comunicados, consideraron que la postura fiscal es neutral y apoya al perfil crediticio del país.

Sin embargo Moody’s, la agencia que tiene a México con la nota más alta, en “A3”, esto es cuatro escalones arriba del grado de inversión, consideró que la prioridad que se otorga a Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad genera preocupación en torno a que se conviertan en una carga recurrente para el gobierno.

“La evidente prioridad que se da a Pemex y CFE en el presupuesto 2019, que seguramente estará ahí durante el sexenio, genera preocupación en torno a la posibilidad de que las paraestatales se conviertan en una carga recurrente para el gobierno federal que potencialmente deteriore el perfil crediticio soberano en el mediano plazo”, dijo Jaime Reusche, analista soberano de Moody’s.

Aparte, la agencia Fitch sostuvo que mantiene la perspectiva Negativa en la nota que está en “BBB+”, pues “refleja los riesgos en torno a una incertidumbre política más amplia, por ejemplo, con respecto a la implementación de la reforma energética (de apertura a la inversión privada y extranjera en la industria petrolera y eléctrica)”.

Explican que la política energética se mantiene en un área clave de incertidumbre política, pues “sin el apoyo del gobierno, la deuda de Pemex y su generación de efectivo continuaría presionada”.

De acuerdo con Charles Seville, director senior de Soberanos en Fitch, el balance del presupuesto “se mantiene en línea con la regla fiscal y está orientado a la disciplina fiscal”.

Para el economista en jefe de Bank of America para México y Canadá, Carlos Capistrán, las agencias esperarán ver la ejecución del presupuesto antes de pronunciarse por un recorte en la calificación que, estima, se concretaría al cierre del próximo año si se confirma un deterioro de las finanzas públicas.

Certidumbre no ayuda

Estrategas de inversión de Goldman Sachs y Eurasia Group dicen que el presupuesto en sí mismo no elimina el riesgo latente de que la nueva administración no cumpla con el compromiso de disciplina fiscal.

El economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, explicó que “sólo el tiempo revelará el verdadero compromiso de la nueva administración con la disciplina fiscal y su  cumplimiento en caso de un rendimiento insuficiente de ingresos o en un exceso de gasto”.

“Más allá de lo razonable de las proyecciones de ingresos y las asignaciones de gastos, la pregunta clave para los inversionistas y los mercados será si la administración está en última instancia firmemente comprometida a cumplir o no con el objetivo fiscal primario aprobado”.

El grupo de estrategas de Eurasia Group asevera que el riesgo del presupuesto vendrá con su ejecución.

Advierte que la trayectoria de corto y largo plazo para el desempeño mexicano se mantiene negativa y concuerda con los estrategas consultados en que el impacto del recorte de tasas podría ser mayor al estimado por el gobierno, lo mismo que los ahorros presupuestados que probablemente no se materializarán.

De cumplirse estas previsiones, se presentaría un deterioro fiscal. “Los objetivos de austeridad serán difíciles de alcanzar (...) el gobierno ha probado que es proclive a cometer errores y tratar de corregirlos, lo que podría generar gastos adicionales en áreas donde pretenden aplicar recortes, lo que reduciría los ahorros esperados”.