El Gobierno de Noruega ha decidido retirar 419,600 millones de coronas noruegas (unos 38,000 millones de euros) del Fondo Global de Pensiones, que invierte en el exterior los ingresos procedentes del gas y el petróleo del país, una cifra que representa un incremento del 71% respecto de los recursos que retiró del fondo del pasado ejercicio.

De este modo, según la propuesta presentada por el Ministerio de Finanzas de Noruega, el gobierno de Oslo hará uso del 4.2% de los recursos del fondo soberano, valorados en 10.36 billones de coronas noruegas (unos 936,771 millones de euros), sobrepasando así el límite anual legalmente establecido del 3%, aunque está permitido rebasar este umbral en periodos de crisis, como sucedió durante la Gran Recesión, cuando el Gobierno empleó el 4.1% de los recursos disponibles en la 'hucha' petrolera noruega.

En su propuesta de enmienda presupuestaria, el Ministerio de Finanzas subraya que "Noruega ha sufrido su peor revés en tiempos de paz" a raíz de la pandemia de Covid-19, por lo se ha incrementado el gasto para establecer las condiciones para la recuperación económica a través de medidas para mejorar la formación y las capacidades de los ciudadanos, asía como para impulsar una "reestructuración verde" de cara al futuro.

El aumento del gasto ha sido una necesidad en la situación actual, tanto para evitar una desaceleración aún más aguda como para ayudar a las empresas saludables a superar la crisis para que puedan crear empleos y crecimiento cuando vuelvan las circunstancias normales", dijo el ministro de Finanzas.

Asimismo, el Ministerio de Finanzas anunció la intención del Gobierno de crear un nuevo impuesto en el Presupuesto de 2021 sobre las piscifactorías, la segunda mayor industria del país tras el petróleo, con un gravamen de 0.40 coronas por cada kilo producido de salmón, trucha o trucha arcoiris. Los ingresos del impuesto, estimados en unos 45 millones de euros se dividirán entre los gobiernos regionales y locales a partir de 2022.