Para que la economía en su conjunto mantenga su estabilidad y contribuya a enfrentar otros desequilibrios, la mejor solución hasta ahora es la disminución del gasto público, sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su publicación mensual Análisis económico ejecutivo , indica que esto debe ir aunado a un entorno en el que la inversión productiva es la mejor fuente de generación de empleos y fortalecimiento del consumo; así como del bienestar de las familias.

En el informe, se explica que el dinamismo que mantiene el consumo y la favorable evolución de algunas variables han comenzado a generar la percepción en algunos analistas y organismos de que la actividad económica del país mejorará en los próximos meses, como se desprende de la corrección al alza de los pronósticos de crecimiento para el 2016.

El organismo de investigación y análisis del sector privado indica que el consumo interno ha sido explicado por diversas variables, entre las cuales algunas son temporales, lo que podría reducir su crecimiento en algún momento.

Advierte que más allá del dinamismo interno que se ha destacado, hay indicios de desequilibrios en temas que podrían poner en riesgo la estabilidad macroeconómica que se ha ganado con tantos esfuerzos durante los últimos 15 años. Entre ellos menciona a la inflación subyacente, que lleva tres meses consecutivos por arriba de la inflación general, lo que puede ser una señal de que la depreciación del tipo de cambio comienza a impactar diversos precios.

Asimismo, para el CEESP un tema fundamental en este entorno es la salud de las finanzas públicas, para lo que es necesario revertir el déficit primario y reducir rápidamente los elevados niveles de deuda.

Para ello, sostuvo, es necesaria una reducción adicional del gasto público en aproximadamente 300,000 millones de pesos, lo cual debe llevarse a cabo a pesar de los tiempos políticos ante la cercanía del inicio de la campaña presidencial para el 2018.

Así, refiere, este y el próximo año habrá que hacer un esfuerzo especial para que no crezca la deuda ni haya un aumento de su costo financiero, que tienen un efecto negativo tanto en las finanzas públicas como en la balanza de pagos.

En el análisis, otro tema es el desbalance de las cuentas externas, que muestra un constante aumento del déficit de la cuenta corriente como porcentaje del PIB, el cual ascendió a 2.9% en el 2015, el más alto desde 1998.

Reducir el déficit externo también es una prioridad y la mejor forma de hacerlo es disminuir la demanda agregada de la economía mediante una baja del gasto público, de tal manera que no impacte el consumo de los hogares, argumenta.

Aclara que existen algunas opciones para hacer frente a esta situación, entre ellas, corregir vía el tipo de cambio o mediante la tasa de interés, pero la primera tiene un efecto negativo en el poder adquisitivo y la segunda, en el consumo.

Ante ello, insiste el organismo, la mejor opción es reducir el gasto público y, dada la coyuntura, es indispensable fortalecer las variables que han sido determinantes para la estabilidad macroeconómica del país.