La debilidad que está mostrando la economía de Estados Unidos no es resultado de la menor demanda de manufacturas japonesas ni de la escalada del precio del petróleo. El gasto del consumidor se ha ido frenando, lo mismo que el de las empresas. Esto es un enfriamiento de las bases de la economía, aseguró Ethan Harris, analista de Bank of America-Merrill Lynch (BofA-MLynch).

Las señales se hicieron evidentes desde fines de abril, cuando bajaron los pedidos de maquinaria y se desaceleró el gasto de los estadounidenses, observó. La evidencia más clara la arrojó el dato del desempleo en mayo.

Esta desaceleración de la economía se parece mucho a la del año pasado , argumentó. De esperar un crecimiento del PIB de 2.8%, la correduría corrigió a la baja para advertir que no rebasará un aumento de 2 por ciento.

Y no están solos en el diagnóstico. Esta semana ha tocado el turno a JP Morgan, que por tercera vez en lo que va del año ha recortado su previsión del PIB para Estados Unidos, para dejarlo en 2.4% desde 2.9% que había estimado en enero pasado.

Robert Mellman, analista de la correduría, explicó que esta nueva corrección incorpora el debilitamiento del gasto al consumo real que apenas creció en 1.6% contra el de 2.5% que todavía alcanzó en marzo pasado.

Este dato está enviando la señal de un debilitamiento de la actividad económica interna y de una menor confianza del consumidor, aclaró.

Según el analista, esta percepción cobró más fuerza al conocerse el decepcionante dato del desempleo de mayo. Descartó hablar de una recesión, pero sí consideró que hay un alto riesgo de que siga desacelerándose la actividad económica.

NO ES TRANSITORIO

Antes de JP Morgan, la correduría Goldman Sachs redujo sus revisiones de crecimiento económico y anunció también que había un alto riesgo de corregir a la baja la estimación.

La correduría cree que la economía de EU registrará un crecimiento para la segunda parte del año de 3 por ciento.

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