La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera que el retiro de estímulos monetarios en Estados Unidos, el llamado tapering, tendrá un impacto muy diferente del observado en 2013 en el mercado mundial.

A diferencia del episodio de agosto del 2013, cuando la Fed anunció el inicio del retiro de compras al mercado, ahora prevalece una comunicación más fluida y detallada con el mercado, explicó en conferencia de prensa en línea, la economista en jefe de la OCDE, Laurence Boone.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha sido muy sensible al comunicar sus diagnósticos económicos y financieros así como el nexo importante que hay entre la salud del mercado laboral y sus decisiones para mantener el paquete de estímulos, detalló. De manera que el margen para sorprender al mercado es más bajo.

En este momento el Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por su sigla en inglés) sostiene su sexta reunión monetaria del año. Analistas anticipan que habrá un anuncio sobre la estrategia para iniciar el retiro de compras de activos con un calendario. Suponen que la primera reducción se completará a finales de este año o bien al iniciar 2022, ante la mejora observada en el mercado laboral.

Boone detalló que el FOMC ha sido suficientemente cuidadoso para comunicar al mercado sus movimientos y confió que mientras siga así, el temor de los inversionistas debería disiparse.

La economista de la OCDE detalló que también será determinante que al comunicar la estrategia de salida de las medidas de estímulo, el banco central de Estados Unidos precise cómo anticipa el camino a la normalización.

Otra importante diferencia con las salidas masivas del 2013, que desestabilizaron a los países emergentes, es que estos mercados presentan mayores rendimientos pues la inflación ha motivado una reacción temprana de los bancos centrales.

No habrá “berrinche financiero”

El Taper Tantrum es el episodio de salidas de capital que se presentó durante 36 días de fines de agosto a los primeros días de octubre del 2013, cuando el presidente del Fed, Ben Bernanke, anunció el retiro del estímulo monetario.

La aversión al riesgo motivó una liquidación importante de activos emergentes, al presentar amplias deudas en dólares y profundos déficits de cuenta corriente, según un análisis del banco de la Reserva de Dallas.

La situación financiera para las economías emergentes “es muy diferente de lo que pasó en el Taper Tantrum del 2013”, acotó Boone.

Durante la presentación de las “Perspectivas Económicas Provisionales de la OCDE”, detalló que la evolución de la política monetaria en los emergentes ha sido muy distinta de la prevaleciente en aquel momento.

Ahora, la presión que ha alimentado a la inflación ante el choque por la pandemia, orilló a la mayoría de los bancos centrales de países emergentes, particularmente a los de Brasil y Rusia, a elevar las tasas.

Adicionalmente, comentó que se ha presentado un consistente ajuste de portafolios que limita la posibilidad de salidas abruptas.

Reservas, otra diferencia

Desde la Reserva Federal de Dallas, el economista J. Scott Davis, agregó que otras diferencia entre el retiro de estímulos del 2013 y el que podría comenzar este año, es el acopio de reservas internacionales que tienen los emergentes.

Explicaron que para protegerse contra la inestabilidad que surge de flujos de capital volátiles, los bancos centrales de los mercados emergentes mantienen activos de reserva líquidos denominados en moneda extranjera.

En el 2013, ante la volatilidad cambiaria, se presentó una liquidación de reservas en los que no tenían ni un año de protección para compensar la suma de vencimientos de deuda y el déficit en cuenta corriente.

A diferencia de hace ocho años, los emergentes han acumulado más reservas internacionales y se han reducido sus déficits de cuenta corriente ante la menor demanda externa que trajo consigo la pandemia.

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