México registró una inflación anual de 3.15% en el 2020, una variación que se encuentra dentro del objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% con +/-1 punto porcentual, por segundo año consecutivo; sin embargo, muestra importantes distorsiones impactada por un consumo afectado por la pandemia.

Se trata del nivel más bajo desde mayo pasado cuando se ubicó en 2.84%; no obstante finalizó el año por arriba de 2.89% registrado al cierre del 2019.

Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la variación de diciembre resultó principalmente de la presión ejercida por los precios de pollo, que registraron una fluctuación a 12 meses de 15.17%; huevo de 4.34%; carne de cerdo cuyo precio aumentó 2.46%; carne de res 5.36% y gas doméstico L.P. 10.33 por ciento.

Este comportamiento fue compensado por la caída de precios observados en el año, de la cebolla (-10.42% anual), jitomate (-19.59% anual), papaya (3.41%); aguacate (-10.62%); nopal (-23.24%) y chile serrano (-2.30 por ciento).

La información del instituto de estadísticas muestra que sólo en diciembre, los precios generales se incrementaron 0.38% respecto de los observados en noviembre.

Al comparar la variación de los precios generales de diciembre, con la del mismo mes de años anteriores, resulta la más baja desde el 2013, cuando se anotó una fluctuación mensual de 0.57 por ciento.

No obstante, analistas de Goldman Sachs, Pantheon Macroeconomics y Ve por Más (Bx+), resaltan que el comportamiento de la inflación refleja el lado benigno de un tipo de cambio menos presionado y precios de alimentos moderados.

Sin embargo, acotan que en el contexto de volatilidad e incertidumbre por la evolución de la pandemia y el distanciamiento social consecuente, son factores de riesgo al alza para la inflación.

Mercancías y servicios suavizan tendencia

La información del Inegi muestra que en el transcurso del año pasado, la inflación subyacente quedó por arriba de la meta puntual del Banxico, en 3.80% anual, y un incremento mensual de 0.55 por ciento. Los servicios de preparación y venta de alimentos, así como algunas mercancías no alimenticias registraron alzas significativas en sus precios durante el último mes del año.

El índice subyacente es determinante para las decisiones monetarias del Banco de México por evidenciar la tendencia menos contaminada de la inflación, al descontar los efectos estacionales en los precios. Así, se ha convertido en un termómetro del impacto de la depreciación cambiaria, el llamado pass through sobre los precios generales, específicamente en el rubro de mercancías.

Al revisar el comportamiento de la inflación subyacente, se identifica volatilidad por tercer mes consecutivo, pues hay una ligera presión al alza respecto del dato de noviembre que fue 3.66%, pero está debajo de los datos arrojados en agosto y septiembre, cuando se ubicó en 3.97 y 3.99% anual, respectivamente.

En los componentes de la subyacente, se encuentran los precios de mercancías, que al cierre del 2020 registraron un incremento anual de 5.52%, que evidencia una ligera desaceleración respecto del dato anual anterior.

Distensión pandémica

Estrategas del Banco Ve por Más y de la consultoría Pantheon Macroeconomics consignaron que en el transcurso del año se presentaron distorsiones importantes en el comportamiento de bienes como alimentos no procesados y procesados, mercancías y sector servicios. Esto por el endurecimiento de las medidas para controlar la pandemia.

En un análisis, los estrategas de Ve por Más agregaron que tras moderarse en noviembre el precio de las mercancías no alimenticias ante el alargamiento de la campaña promocional de “El Buen Fin”, éstos rebotaron en diciembre incluso pese a que el tipo de cambio ha visto recientemente mayor estabilidad.

Desde Londres, el economista senior de la consultoría Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, explicó que “el reciente empeoramiento de la pandemia sugiere que el precio de los bienes alimenticios de consumo básico seguirán impulsando la mayoría de las presiones alcistas en el componente central pues la gente no puede o tiene miedo de gastar en servicios discrecionales”.

Los estrategas de Ve por Más subrayaron que las mercancías alimenticias se aceleraron en el margen “y no descartamos que refleje indicios de una mayor demanda ante confinamientos más duros al cierre de 2020”.

INPP modera presión temporalmente

El Inegi también divulgó la medición del Índice Nacional de Precios al Productor (INPP), que suele anticipar presiones de inflación futura, incluidas las del tipo de cambio. Al cierre del año registró un aumento anual de 3.71%, con lo que queda ligeramente arriba de la tendencia de la inflación, que está en 3.15 por ciento.

Analistas de Ve por Más consideraron que el dato muestra una menor presión en la cadena productiva ante la menor depreciación del peso mexicano (5.1% anual) y distorsiones en el sector servicios impactado por las medidas de distanciamiento.

Aparte, el director del Departamento de Investigación Económica en el think lab Saver, Luis Pérez Lezama, destacó que el cierre de actividades económicas, distanciamiento social y la inseguridad de los caminos, están presionando la cadena de distribución de productos y alimentos en el país.

Claramente las condiciones económicas no permitieron a los productores subir los precios en el 2020. Pero seguramente terminarán trasladando la presión por las interrupciones.

Jacona y Cancún, los extremos

El reporte de la inflación de diciembre, muestra a las localidades que registraron las mediciones extremas.

Así, entre las de mayor variación mensual, incluso arriba de la nacional, están Jacona, Michoacán (0.87%); Tehuantepec, Oaxaca (0.74%); Tepetitlán, Jalisco (0.69 por ciento).

Las de menor fluctuación fueron Cancún, Quintana Roo (-0.34%); Esperanza, Sonora (-0.08%); Oaxaca, Oaxaca (-0.04 por ciento).

El investigador de Saver, que se localiza en Veracruz, destacó que los encuestadores del think lab han realizado visitas periódicas a los mercados y centros de abasto de la entidad, y encontraron que no hay abasto suficiente de productos, lo que también está reflejado en los precios. Las interrupciones de las cadenas de distribución hacia el interior de la República terminará por trasladarse a los precios finales, remató.

ymorales@eleconomista.com.mx