A pesar de las estrategias de inclusión financiera que se han desarrollado en México, y en otros países de América Latina, las cuales en un inicio lucen prometedoras por la relación de éstas con el crecimiento económico, todavía distan de ser una solución a la brecha de género que existe en materia de servicios financieros.

De acuerdo con el estudio “¿Cerrando brechas?: Las estrategias de inclusión financiera en América Latina y el Caribe”, las iniciativas que ha habido en la región en los últimos años sobre inclusión financiera tienen aspectos destacables y apuntan a la dirección correcta; sin embargo, todavía les falta ser más precisas en el tema de desigualdad de acceso a los servicios financieros.

“El retroceso en materia de reducción de la desigualdad indica también que las encuestas nacionales de inclusión financiera (ENIF) requieren todavía de un trabajo más fino para cerrar definitivamente las brechas en el acceso y uso de servicios financieros entre los sectores más vulnerables de la población”, detalla el estudio realizado por investigadoras del Instituto de Estudios Peruanos.

De acuerdo con datos del Global Findex del Banco Mundial, en América Latina la mitad de su población tiene acceso a servicios financieros formales; sin embargo, existe una brecha en materia de género, pues 58% de los hombres está bancarizado, mientras que este porcentaje para las mujeres disminuye a 52 por ciento.

“Al favorecer la aplicación de medidas a gran escala y de progreso rápido (las estrategias) descuidan la atención a los segmentos marginados. De hecho, sólo dos de las ENIF revisadas especifican acciones orientadas exclusivamente a la inclusión financiera de las mujeres, y ninguna de ellas se ha planteado metas o tiene indicadores que permitan monitorear el avance en este segmento”, agrega el análisis.

El documento explica que, de acuerdo con las 13 estrategias analizadas, entre ellas la de México, ninguna tiene como objetivo reducir las brechas de género en materia de servicios financieros.

“Ninguna (estrategia), por otro lado, indica tener como objetivo reducir las brechas de género, de ingresos o por zona de residencia, evidenciando emplear un método de trabajo más bien universal y poco sensible a las necesidades de los segmentos marginados”, añade.

En el 2016, se anunció la Política Nacional de Inclusión Financiera y en el 2019, se presentó una estrategia para bancarizar a más personas, especialmente a los jóvenes entre 15 y 17 años, sin que exista una prioridad para el acceso a las mujeres.

[email protected]