El déficit comercial de Francia se amplió inesperadamente en febrero para alcanzar un máximo de cinco meses, reflejando la difícil batalla del país por elevar su competitividad a pocas semanas de una elección presidencial.

La negativa brecha se elevó a 6,400 millones de euros (8,360 millones de dólares) en febrero desde 5,600 millones de euros en enero, dijo el viernes la oficina de aduanas, que apuntó a los mayores costos de las importaciones de energía producto de una ola de frío.

De acuerdo a un sondeo de Reuters a siete economistas, se esperaba que el déficit se estrechara a 5.200 millones de euros. Las estimaciones fluctuaron entre 4,500 millones a 6.000 millones de euros.

Las importaciones crecieron un 2.8% mensual, mientras que las exportaciones subieron un 1 por ciento.

Las empresas francesas han sufrido una caída en su participación en los mercados internacionales, lo que ha dejado a su balanza comercial más expuesta al impacto de las crecientes importaciones de energía.

"Para seguir creciendo, la economía francesa tiene que reenfocarse en las exportaciones, dado que la política presupuestaria es restrictiva y el crecimiento del consumo privado está con problemas, dado que el poder adquisitivo no ha crecido para los asalariados", dijo el economista de BNP Paribas Dominique Barbet en una nota.

Francia registró su peor déficit comercial anual de la historia el año pasado, con una brecha entre las importaciones y las exportaciones del país que llegó a 70.400 millones de euros, informó la oficina de aduanas, que revisó la cifra desde una estimación original de 70,100 millones de euros.

Los problemas de Francia para mantenerse competitivo a nivel internacional han sido un gran tema para las elecciones presidenciales, que se realizarán en dos rondas el 22 de abril y el 6 de mayo.

El mandatario Nicolas Sarkozy, que pretende reelegirse, busca llevar a cabo una reforma tributaria que apunte a trasladar parte del costo del financiamiento de la seguridad social desde las empresas a las importaciones, mediante un alza de impuestos a las ventas.

Pero con las solicitudes de subsidio de desempleo en máximos de 12 años, un débil crecimiento y el país despojado de su calificación crediticia "AAA" por una de las tres grandes agencias calificadoras, Sarkozy está en dificultades para convencer a los electores de que es el mejor candidato para llevar a Francia por la senda de la recuperación económica.

De acuerdo a las encuestas, el opositor socialista Francois Hollande superaría a Sarkozy en una segunda vuelta por un margen de cerca de ocho puntos.

JSO