Las decisiones de política monetaria de Banco de México para el año entrante mantendrán en la mira el diferencial de tasas con Estados Unidos, tal como ha sucedido en los años recientes, confirma la publicación del calendario de los anuncios monetarios para el 2020.

Las ocho reuniones de política monetaria de Banco de México ocurrirán con un retraso máximo de dos semanas respecto a las que ya están también fijadas para el Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) de la Fed, revela un análisis publicado por el área de análisis Económico y bursátil de Banorte-Ixe.

Ahí mismo, el equipo de expertos, liderado por Gabriel Casillas, destaca que “las decisiones de política monetaria de Banxico seguirán ligadas a la reuniones de política monetaria de la Fed (...) aún cuando (el banco central) señaló en su último comunicado que probablemente se desligarán de la Fed, prestando mayor atención a la postura monetaria relativa a otros países emergentes”.

Una revisión realizada por El Economista evidencia que las ocho decisiones monetarias programadas para el 2020 por parte de Banxico serán tomadas ocho, 14 y 15 días después de los anuncios agendados por el FOMC.

Así las reuniones de la Junta de Gobierno de marzo, septiembre y noviembre se tomarán exactamente a los ocho días de conocerse la posición del cuerpo colegiado para las decisiones monetarias de la Fed.

Cuatro citas más, agendadas para febrero, mayo, junio y agosto, se realizarán a los 14 y 15 días de conocerse la decisión de Estados Unidos. Mientras una sola, la de diciembre, se tomará en México al día siguiente de conocerse la última postura del año de la Fed.

La misma revisión muestra una concurrencia más, en sólo una de las cuatro pausas monetarias programadas por ambos cuerpos colegiados, que será octubre.

En febrero, con PIB e inflación anual

La primera decisión monetaria del año 2020, programada para el día 13 de febrero, se tomará exactamente 13 días después de conocerse la Estimación Oportuna del PIB anual del 2019, realizada por el Inegi y a menos de una semana de la divulgación de la inflación también en su registro anual.

El dato es relevante al recordar que las cifras revisadas del PIB muestran un estancamiento de la actividad económica conforme la lectura del Banco de México, pero una “recesión técnica”, según la métrica internacional aplicada por estrategas de inversión global.

No obstante, esta proximidad en la información económica doméstica no es efectiva en las otras cuatro citas programadas en el primer semestre. La revisión y cruce de calendarios de política monetaria con los de datos económicos no pudo cruzarse con el Inegi para el resto del año, pues no están aún disponibles para la segunda mitad del 2020.

Los miembros de la Junta de Gobierno han precisado en “las guías de sus acciones de política monetaria” que dan seguimiento cercano a la evolución de la inflación respecto a lo previsto, a la información disponible de los determinantes de la inflación, así como a sus expectativas de mediano y largo plazos.

Relevancia de diferencial de tasas

En la minuta de la reunión monetaria más reciente, del 14 de noviembre, se puede observar que algunos miembros de la Junta de Gobierno argumentaron que “la postura monetaria relativa es elevada al considerar que los riesgos externos e internos que enfrenta la economía se han aminorado y que las posturas monetarias se han relajado a nivel global”.

Otro miembro comentó que “mantener constante el diferencial de tasas de interés da una doble impresión falsa: por un lado, hace parecer que el ajuste en México es una respuesta mecánica a las acciones de la Reserva Federal”.

Por otro lado “sugiere que no ha habido un cambio significativo en las condiciones económicas y financieras en el país, lo cual manda un mensaje incorrecto sobre el balance de riesgo que se enfrenta”.

Sin embargo, en la misma relatoría “todos apuntaron a que si bien las acciones de la Reserva Federal representan un factor a considerar por Banco de México, no son un determinante de las decisiones de política monetaria”.

ymorales@eleconomista.com.mx