Los pesimistas casi siempre se equivocan, cuando se trata de hacer pronósticos de todo tipo, pero sobre todo en los económicos”, dice Ignacio de la Torre, un economista que además de elaborar algunos de los mejores análisis sobre la economía española es autor de un libro sobre el sistema financiero de los Templarios. “La mejor manera de combatir el pesimismo es leer historia”, me dice en una tele entrevista, “si lees los periódicos de 1919, cuando el mundo estaba viviendo la posguerra y la gripe española es de llamar la atención que entonces preveían el final del turismo y de las grandes ciudades”.

Ignacio de la Torre es optimista, pero su argumento principal no es a favor del optimismo sino de leer los datos e interpretarlos correctamente, “creo más en los datos que en el wishful thinking. En el segundo trimestre del año pasado, predominaba la visión de que sería una crisis muy profunda y muy duradera. Una de las sorpresas positivas estuvo en el comportamiento del consumidor. El consumo cayó menos de lo que se proyectaba en el momento más duro de la crisis. No hubo la caída brutal de los precios de las casas que muchos preveían y los sectores del consumo tuvieron mejores ventas de lo que se proyectaba. Más allá de dar satisfacción a los pocos que apostamos por un escenario menos terrible, esto tiene consecuencias en los rendimiento de las inversiones en el 2020: a los optimistas les fue mejor que a los pesimistas…casi siempre pasa así, en el corto, mediano o largo plazo”.

Si vemos la película del siglo pasado y recordamos que a los años durísimos de la guerra y la pandemia siguió la fiesta, ¿podemos estar en la antesala de unos años 20 como los que trajeron la era del Jazz y un boom de novedades y consumo? “Esto no se puede descartar”, dice De la Torre que es director académico de los masters de Finanzas de la IE Business School, de Madrid, “Todo lo contrario. Ahora mismo, sigue habiendo mucho pesimismo, pero tenemos elementos para defender una visión más optimista de los tiempos que vienen. Tener esta vacuna en menos de un año es una hazaña de la ciencia y la tecnología. Dentro de muchas décadas, se seguirá hablando de ella”. No es una casualidad que en un momento tan complicado se produzca un salto de ese tamaño en innovación, argumenta “la historia nos dice que las grandes dificultades son grandes focos de innovación. Un ejemplo claro de esto son la Primera y la Segunda Guerra Mundial”.

El pesimismo sigue en los telediarios, pero en muchos frentes los datos empiezan a dar avisos de recuperación, dice este economista, “el Turismo me parece un buen caso para explicar esto. La información de los telediarios mantiene la atención sobre el difícil momento que vive la industria y los que trabajan en ella, pero el hecho es que las reservas para el Verano están creciendo mucho. Con la vacunación, podemos apostar a que lo peor ya quedó atrás y que la recuperación está muy cerca”.

Más allá del Covid, tenemos otros problemas que debemos atender: los nacionalismos, el auge del proteccionismo y los riesgos para el comercio global, ¿qué opina de esto? “Una cosa es la retórica y otra es la realidad. El comercio mundial, como proporción del PIB estaba en niveles muy cercanos al 15% en 1990 y ahora estamos en el 35%. Ha subido 20 puntos desde entonces. No vemos ninguna señal de que la tendencia a largo plazo sea de regresar a los niveles de hace tres décadas. En la crisis del 2008-2009, el comercio mundial tardó un par de años en recuperar el nivel previo al de la crisis. Esta vez, con los datos de noviembre, podemos decir que el comercio mundial ya recuperó los niveles previos al Covid”.

No todo es optimismo en el tablero de control de este economista, estudioso apasionado de la historia y el cambio tecnológico, “la cohesión social y geográfica que conocimos ha desaparecido. Los trabajos buenos y bien pagados se generan en pocas metrópolis: San Francisco, Nueva York, Madrid, Ciudad de México. En unas ciudades se está generando mucha riqueza y otros centros urbanos se están quedando atrás. Este es uno de los mayores riesgos para el futuro y el mundo político no lo está queriendo discutir con la evidencia científica y los datos disponibles. Podríamos estar discutiendo si debería haber un esquema fiscal muy diferenciado entre Madrid y Valladolid; entre la Ciudad de México y Oaxaca…estamos en otra cosa. En el populismo la clave es buscar una solución sencilla a un problema complejo. Poner un muro en Texas para responder a la frustración que generó un cambio tecnológico enorme”.

¿Qué soluciones tendríamos? “La mejor solución es la formación continua. Ser capaces de generar skills a lo largo de la vida. Las personas que trabajan en call center, que son decenas de miles van a ser sustituidas por robots muy pronto, en los próximos cinco años. ¿Qué estamos haciendo para reentrenar a estos trabajadores? Cero. Amazon esta empezando a obligar a todos sus trabajadores para que aprendan a programar. Cualquier pacto social debe implicar un acuerdo entre gobierno y empresas para reentrenar a los trabajadores y que estén preparados para los cambios continuos que vienen. ¿Qué vamos a hacer con los camioneros? Si no hacemos nada, se van a quedar sin trabajo y van a votar a partidos populistas”.

Ignacio de la Torre es socio y economista en jefe de Grupo Financiero Arcano, una institución que está en el mercado de servicios financieros.

¿Cómo ve el futuro de la banca y el sector financiero? “Tienes que distinguir entre diferentes actores. La banca comercial está muy afectada por los tipos bajos. En Estados Unidos, los mercados de futuros están proyectando muchos años de tipos de interés negativos. En ese escenario, los bancos la tienen muy complicada para hacer dinero. Lo poco que da dinero, está amenazado por las fintechs. Luego tienes el mundo de las gestores de activos, en donde esta habiendo muchísima concentración. Estamos viviendo un movimiento histórico de migración a los activos alternativos , porque los activos tradicionales, en especial la renta fija no te paga nada. Te queda la banca de inversión. Esta ha sufrido mucho, pero tiene enormes oportunidades. El mundo un PIB de 80 billones y 300 billones de activos invertibles. El dinero tienes que invertirlo y están los expertos que te ayudan a hacerlo. El año pasado fue el mejor año en comisiones para la banca de inversión”.

La última pregunta de esta conversación está dedicada al papel de los economistas. "El problema es que los economistas dan muchas opiniones gratis. Les gusta hablar en los medios. Con esto se devalúa su valor. Hay muchas investigaciones que indican que entre más famoso eres, peor economista, peores son los pronósticos que haces. Paul Krugman es un experto en divisas pero opina de todo. Un buen economista tiene que ser humilde, no opinar de todo. La única solución es impulsar análisis independiente. Si el análisis no es independiente, estamos frente a un caso de conflicto de interés…hay muchos”.

kg