La caída del Producto Interno Bruto (PIB) este 2020 fluctuará entre -8.5% y -9.5%, un pronóstico que supone el rebote de la actividad que inició en junio y la evidencia de un sector externo que está alentando a las manufacturas, estimó a título personal Gerardo Esquivel, Subgobernador del Banco de México (Banxico).

En una conferencia, aclaró que este pronóstico incorpora una corrección desde la estimación que él tenía en junio, cuando previó que la caída del PIB sería mucho más profunda y se ubicaría entre 8.5% y 10.5 por ciento.

Ante estudiantes del Centro de Investigación y Desarrollo Económico (CIDE) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Gerardo Esquivel subrayó que la caída del PIB es resultado de una decisión unilateral de las autoridades de cerrar la economía para limitar la velocidad del contagio por el Covid-19.

Y consignó que la consecuencia más importante y difícil de resarcir que dejará este episodio de crisis es el aumento de la pobreza y la dificultad para recuperar los ingresos y el empleo.

Al abrir el primer ciclo de conferencias digitales del CIDE, donde presentó el artículo de su autoría, titulado Los impactos económicos de la pandemia en México, reveló que varios organismos internacionales y universidades han estimado el impacto que tendrá esta crisis en la pobreza.

Tras aclarar que será hasta el 2021 cuando tendremos datos estadísticos de la situación de pobreza que se está viviendo ahora mismo, coincidió con las estimaciones de la Comisión Económica para América y el Caribe (Cepal) y la más reciente de la investigadora Nora Lustig, que suponen un incremento de nueve millones sobre la cifra actual.

Estímulo fiscal no fue clave

El Subgobernador del Banxico explicó que no hay evidencia sobre la relación entre un estímulo fiscal abundante y la profundidad de la caída del PIB.

Tomó los casos de economías latinoamericanas emergentes (cuyos nombres no precisó) para advertir que otorgaron ayudas fiscales equivalentes al 11% del PIB y que según los resultados al segundo trimestre del año, el del cierre de la actividad, no lograron limitar el desplome de sus economías.

No era fácil diseñar la estrategia para responder a un doble choque como el que se generó con la irrupción del Covid-19 en México, refirió. Pero sí se puede anticipar que cuando se disipe la emergencia sanitaria y se cuente con una vacuna y tratamiento, México estará en una mejor condición macroeconómica, sin una deuda pública alta ni presiones de inflación que otros países que dieron estímulos mayores al de 1% del PIB que aplicó el país.

El banquero central reconoció que con un seguro de desempleo efectivo habríamos tenido un deterioro menos profundo del ingreso percápita, y reconoció que el bajo desempeño de la economía que se arrastra desde 2018, pudo ser una precondición para la profundidad de la caída del PIB.

Y matizó que fue detonado por una baja inversión privada y pública que se arrastra desde el año 2015, conforme se materializaba el avance del entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump rumbo a las elecciones de aquel país.

ymorales@elconomista.com.mx

kg