Los volúmenes de deuda externa que más rápidamente han crecido en América Latina los administran Brasil y México y ambos, como emisores soberanos, cargan en su calificación financiera una perspectiva negativa, advierte la agencia Moody’s.

No obstante, matizan que la composición de la misma les permite gestionar el calendario de pagos de manera cómoda.

En un comentario especial sobre la deuda en las economías emergentes estiman que la deuda externa del sector público y privado de México representa 37% del PIB, según las cuentas de la calificadora.

De acuerdo con la medición de la agencia, la deuda pública externa mexicana equivale a poco menos de 18% del PIB, contra una deuda privada que estiman en unos 19 puntos del Producto.

Reconocen que las obligaciones mexicanas experimentaron el segundo mayor incremento en dólares, seguida por menores expansiones de la carga externa de Colombia, Venezuela, Perú y Argentina, a partir del 2009.

Para ponderarlo, detallaron que la deuda externa de México, medida en términos del PIB, pasó de 20% del Producto en el 2005 a 37% en el 2015.

Composición cómoda

Pese a destacar esta rápida expansión de las obligaciones externas de México, matizaron que en el caso de México como en el de Brasil, cuentan con una composición de la deuda que limita el apalancamiento.

De hecho, analistas de la agencia han explicado que el plazo promedio de la deuda pública mexicana es de ocho años, lo que otorga cierta comodidad para el pago de obligaciones.

Cuando el comparativo de las obligaciones externas se hace como composición del PIB, las obligaciones externas de México ocupan el sitio 14 de la región, en un listado que estaría encabezado por Jamaica, cuyas obligaciones externas superan 85% de su PIB; la de Nicaragua, cuya deuda promedia 80% de su riqueza y la de Venezuela, que registra 65% de su Producto.

Según el comparativo de Moody’s, la deuda externa de América Latina es la segunda de mayor expansión, después de las de Asia-Pacífico.

Vulnerabilidad externa

En el análisis, destacan que la deuda total de los mercados emergentes y de frontera, definida como la deuda de residentes de un país emitida para no residentes, se ha triplicado desde 3 billones de dólares en el 2005 a 8.2 billones al cierre del 2015. El punto que destacan es que la deuda está creciendo más rápidamente que el PIB y que las reservas en moneda extranjera de algunos de estos países.

Y ante el riesgo de un crecimiento económico lento, esperan que se afecte el ingreso de divisas y la acumulación de reservas. Además destacaron que hay un importante potencial de desaceleración de los flujos de capital en caso de que las tasas de interés de Estados Unidos continúen al alza. Esto último exacerbaría la situación de la deuda de las economías.