Para conseguir que la inflación regrese a su objetivo puntual de 3% en los primeros meses del 2023, como estima Banco de México, la Junta de Gobierno debe endurecer la política monetaria y llevar la tasa al menos a 5.50% de aquí al año entrante, proyectó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

Esta previsión de la mayor asociación mundial de instituciones financieras, incorpora el supuesto de tres aumentos más de la tasa, en dosis de un cuarto de punto cada una en lo que resta del año y uno adicional también de 25 puntos para el 2022, sobre una tasa de fondeo que actualmente se encuentra en 4.50 por ciento.

Al interior de un análisis titulado “Panorama de la política monetaria en América Latina”, citaron “una composición delicada de puntos de vista dentro de la Junta de Gobierno” y “las tres reuniones que quedan para que un nuevo gobernador asuma el cargo”, como factores que pueden empujar a que se busque el anclaje de expectativas desde este mismo año.

“Necesitan anclar las expectativas de inflación porque existe el riesgo de que se presenten efectos de segunda ronda (en la fijación de precios) ante la inflación subyacente persistentemente alta y la rigidez de los choques de oferta por las interrupciones del transporte”, argumentaron.

La inflación subyacente, que mide los precios de bienes y servicios que suelen estar ajenos a volatilidad por eventos estacionales o por los cambios dirigidos por la administración pública, completó en agosto nueve registros consecutivos al alza y cinco de ellos arriba de 4 por ciento.

Los expertos del IIF advirtieron que a partir del año entrante esperan en México “una mayor tolerancia a las desviaciones del objetivo de inflación”.

Enfatizaron que esta mayor tolerancia puede dar como resultado “un aumento tardío de 25 puntos base en la tasa (en el 2022), sobre el argumento de que persistirá una brecha negativa en la producción”.

Anclar expectativas

En el análisis, el IIF sostiene que “es necesario anclar las expectativas (en México) pese a los recientes signos de retroceso en la inflación”.

El índice Nacional de Precios al Consumidor completó en agosto tres registros consecutivos a la baja, desde una variación máxima de 5.89% alcanzada en mayo, hasta la fluctuación de 5.59% conforme a la lectura más reciente.

“Las expectativas de inflación, la incertidumbre de las políticas y los débiles flujos de capital impulsarán alzas en la tasa de 25 puntos base en cada una de las tres reuniones restantes de este año, para situarla en 5.25% en diciembre”.

Inflación latinoamericana

Los economistas del IIF, liderados en este análisis por el jefe de Investigación para América Latina, Martín Castellano, explicaron que el contexto regional es de una inflación persistente que también está desviando las expectativas de inflación.

“La inflación ha superado el límite superior de las metas en todos los países, lo que ha obligado a los bancos centrales a actuar con el objetivo de anclar expectativas de inflación”.

Esta contaminación de expectativas puede dar lugar a cambios de precios en artículos, bienes y servicios que por ahora no son afectados por los choques temporales como las interrupciones en las rutas de transporte.

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