En México, 58% de las empresas reconocen haber sido víctimas de algún delito económico o fraude, un incremento de 21 puntos con respecto al 2016, cuando este porcentaje fue de 37%, según indica el reporte “Fraude y corrupción, un análisis de su impacto en las organizaciones.

Encuesta de Delitos Económicos 2018 - Edición México”, realizado por PwC México. Los delitos de mayor incidencia según se desprende de la encuesta realizada a las empresas son la malversación de activos (47%), los sobornos y la corrupción (30%) y los fraudes cometidos por los consumidores (11%).

Para Alberto Jaquez, socio de Forensics Services en PwC México, las causas de este aumento en las tasas de fraude contra empresas presentado en el reporte pueden ser tres no excluyentes entre sí: que efectivamente el número de delitos se incrementó en este periodo, impulsado, entre otras cosas, por formas de fraudes derivados de las nuevas tecnologías; a la oportuna detección de delitos económicos derivada de una mayor inversión y capacitación en sistemas de control por parte de las empresas, y, por último, que los consultados respondieron con mayor honestidad ante la encuesta de PwC, toda vez que la cultura de transparencia ha permeado en el sector empresarial. “Ser íntegro ya no es una opción, sino una obligación para las organizaciones y no sólo para hacer negocios o crecer, sino también para seguir existiendo", apuntó.

A nivel global, 49% de las empresas encuestadas por PwC reportó haber sido víctima de delitos económicos en el 2018, porcentaje que representó un incremento con respecto al 36% referido en el 2016; para la región de América Latina, los porcentajes fueron de 28% en el 2016 y 53% para el 2018, lo que marca una tendencia general a la alza, añadiendo el dato de México.

Los principales responsables de los delitos económicos y fraudes contra las empresas son los empleados. Los actores internos respresentaron 63% de la autoría de los delitos, contra el 32% de los actores externos, indica la Encuesta de Delitos Económicos 2018 - Edición México.

En lo que respecta a la posición en la estructura interna de las empresas, la encuesta encontró que 42% de los empleados responsables de delitos ocuparon un cargo intermedio, seguidos de los cargos inferiores (32%) y de los altos directivos (19%).

En cuanto a los actores internos, Alfredo Hernández, socio de Forensics Services en PwC México y uno de los presentadores del reporte, dijo que no basta con intrumentar mayor vigilancia y controles al interior de las empresas, si éstas descuidan las prácticas de negocios con proveedores y clientes.

Las cadenas de suministro, explicó Hernández, son puntos vulnerables de las empresas que pueden ser aprovechados por los delincuentes para hacerlas víctimas de fraudes. Para evitar esta situación, es necesario, recomendó el experto, conocer a los proveedores, a los clientes y a quienes accesan a las plataformas y sistemas de las empresas, revisando también las formas en que lo hacen y el objetivo de que lo hagan.

Importancia de la prevención de los delitos económicos

El objetivo de este informe es generar conciencia de la importancia de la prevención de los delitos económicos entre las empresas, explicó Jaquez en entrevista con El Economista. Cada vez tenemos más herramientas tecnológicas de defensa, pero los ciberdelitos evolucionan al ritmo de las nuevas tecnologías, lo que obliga a que las empresas estén un paso adelante.

A cada nueva tecnología para combatir los ciberdelitos, le sigue la acción de un cibercriminal para invalidarla, de ahí, enfatiza el experto, la vital importancia de la prevención, que se logra con inversión y capacitación en tecnologías y personal.

“Un ciberataque pone en evidencia los sistemas y los procesos de las empresas al tiempo que les genera pérdidas económicas importantes”, apuntó Jaquez. Añadió que 50% de las empresas consultadas por PwC dijeron contar con medidas para hacerles frente, pero no todas tienen las adecuadas, toda vez que no operan con los programas adecuados para hacer frente a las amenazas y/o carecen del personal necesario. Como ejemplo de ésto último, Jaquez explicó que son pocas las empresas que cuentan con un CISO (Chief Information Security Officer), cuyas responsabilidades específicas son los temas de prevención y seguridad de la información, puesto clave para el combate a los ciberdelitos.

Valores contra la corrupción

En América Latina cada vez se invierten más en recursos para la prevención, tanto a nivel gubernamental como empresarial, y las proyecciones de PwC indican que esta tendencia se mantendrá en los próximos años. No obstante, no es la única estrategia a seguir para combatir estos delitos, señaló Jaquez. El tema de prevención, dijo el especialista, empieza en la educación, tanto la que se recibe en el ámbito familiar como la de las instituciones educativas. Fomentar una cultura de valores que se opongan a la corrupción es fundamental, punto toral de toda estrategia de combate al fraude, opina Jaquez.

Capital humano necesario para la prevención de delitos económicos

Por lo que toca a la instituciones educativas, y a nivel superior, la postura de Jaquez es que más que generación de nuevas carreras enfocadas en áreas de seguridad, se necesitan que las existentes relacionadas con el tema cuenten con especializaciones. Así, egresados de las áreas de Informática, Derecho y Contaduría —de donde comúnmente provienen tanto Jefes de Seguridad Informática como Oficiales de Cumplimiento y Auditores Internos— tendrán que especializarse en temas de prevención y combate a delitos económicos al interior de las empresas, y cubrir así la creciente demanda de estos perfiles.

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