La pobreza afecta a 7 de cada 10 indígenas en el país y 3 de cada 10 indígenas son víctimas de la pobreza extrema. Estas cifras son superiores a las que se registran para la población total nacional. En México no todos los pobres son indígenas, pero prácticamente todos los indígenas son pobres.

Las carencias más pronunciadas que presenta la población indígena son el acceso a la seguridad social y a los servicios básicos de vivienda. En el 2016, el Coneval estimó que el 77.6% de los indígenas no tienen acceso a seguridad social y el 56.3% no tiene acceso a servicios básicos para la vida como agua, luz, gas, drenaje y comunicaciones.

En México hay 7.4 millones de población indígena, de los cuales 5.2 millones son pobres. El total de indígenas representa 6.5% de la población total mexicana, según información del Inegi. Entre la población no indígena, el número de pobres asciende a 53.4 millones de personas y en pobreza extrema se registran 9.4 millones de mexicanos.

3 de cada 10 integrantes de una comunidad indígena presentan rezago educativo, incapacidad de alimentarse y baja calidad de sus viviendas. Y 2 de cada 10 no tienen acceso a instituciones para la salud.

El monolingüismo profundiza la pobreza

Los indígenas que sólo tienen como lengua su lengua materna son más propensos a la pobreza. En México 13 de cada 100 indígenas no habla español, especialmente las mujeres (por cada 15 mujeres monolingües sólo hay 9 hombres).

La condición de monolingües los aproxima a condiciones desfavorables de marginación en términos de acceso a recursos, de acuerdo con el informe “Estadísticas a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas” realizado por Inegi. A pesar de los esfuerzos por parte de los gobiernos federales y locales en integrar a estas personas en los ámbitos sociales y económicos, el avance ha sido muy poco significativo, todas aquellas personas que sólo hablan una lengua indígena presentan mayor posibilidad de no tener educación ni acceso a servicios de salud y justicia.

El grupo de personas que habla alguna lengua indígena en México es uno de los grupos con niveles de vida en mayor desventaja y de los más imposibilitados para disfrutar de una vida digna y sana, dice el estudio de Inegi. El acceso a instituciones para el cuidado de la salud es uno de los focos que más vulneran el desarrollo de estas comunidades.

Al menos 15 de cada 100 indígenas en el país no están afiliados a ninguna institución de salud. Y la población que sí tiene acceso a salud está inscrita a instituciones públicas, específicamente al Seguro Popular. Aquí se integra otra variable: la capacidad y calidad de los centros de salud a los que pueden asistir estas comunidades.

El Seguro Popular tiene como principal objetivo atender las necesidades médicas de las familias más pobres de México, de acuerdo con la Comisión Nacional de Protección Social en Salud. Por lo que todos los esfuerzos resultan insuficientes, la población en condición de pobreza supera las capacidades operativas de las instituciones.

Educación sexual y reproductiva

La educación y salud reproductiva son dos de las problemáticas persistentes en las comunidades indígenas. La edad promedio de unión en pareja de las mujeres indígenas es de 18 años, contra la cifra nacional de 20 años y el promedio de hijos nacidos es de 2.5 mientras el del total para la población mexicana es sólo de 1.6 hijos.

Las mujeres que hablan lenguas indígenas son las que presentan un mayor número de embarazos desarrollados entre los 35 y los 49 años, situación que implica mayores riesgos durante la gestación de los hijos.

Persiste también dentro de la población indígena una escasez de educación reproductiva. Por lo menos la mitad de las mujeres que habla alguna lengua indígena aseguró que no usó ningún método de protección en su primera relación sexual por desconocimiento, y al menos 2 de cada 10 no lo utilizó porque deseaba embarazarse.

Otra cifra resaltable es el método anticonceptivo más frecuente entre las mujeres indígenas. 6 de cada 10 utiliza la Oclusión Tubería Bilateral, que las imposibilita de forma permanente para embarazarse. La población nacional femenina por el contrario tiene como principal método anticonceptivo el uso de condones.

Educación y analfabetismo

En el aspecto educativo la comunidad que habla lenguas indígenas presenta los niveles más bajos de acceso a este derecho. Las mujeres indígenas especialmente son las más afectadas siendo el grupo con más baja escolaridad y mayor analfabetismo.

En la población que no habla lenguas indígenas se tienen 4 analfabetas por cada 100 habitantes. Esta razón aumenta a 2 por cada 10 en la población que habla alguna lengua indígena. Aunado a ello los indígenas presentan 3.7 años escolares menos que la población no indígena entre los mayores de 15 años.

Los hablantes de lenguas indígenas son uno de los principales focos de la pobreza en México; la desigualdad, marginación y discriminación se traducen en falta de oportunidades para acceder a los servicios y productos básicos para el desarrollo de las personas. Esta incapacidad para adquirir lo necesario especialmente en alimentación, salud y educación se traducen en bajos niveles de ingresos y se relacionan con la disminución significativa de condiciones para una mejor calidad de vida.