Corría la mitad de marzo. Andrés Manuel López Obrador se encontraba en punto crítico. Las movilizaciones de mujeres en reclamo de mayor seguridad e igualdad, y una serie de declaraciones desafortunadas del Presidente, generaron que por primera vez desde el inicio de su mandato —y de mucho antes de ganar la elección de 2018—, la aprobación presidencial cayera por debajo del 50%, según la casa encuestadora Consulta Mitofsky. Entonces llegó la pandemia. Cambió la agenda informativa, cambió nuestra manera de habitar y, sobre todo, cambió nuestra percepción de las prioridades nacionales. Con los meses las cosas fueron encontrando su nuevo sitio.

2020 ha sido un año excepcional. Es el año de la pandemia. Durante los primeros meses, el mundo enfrentó la incertidumbre con el descubrimiento de una nueva cepa de coronavirus en China que, rápidamente, comenzó a propagarse en Europa y Estados Unidos. En México las mujeres alcanzaron a salir a las calles el 8 de marzo para celebrar la vida y reclamar contra la muerte: en México son asesinadas entre 8 y 11 mujeres cada día. La violencia de género incrementó: el encierro aumentó las agresiones domésticas.

Cerrar y suspender actividades no esenciales implicó, inmediatamente, un impacto económico, laboral, social y emocional en México. Elevó los niveles de estrés entre la población y provocó una crisis económica de duración todavía desconocida. 

Si el año 2020 pudiera resumirse en 12 gráficos, ésta es mi propuesta. 

1. El encierro y la violencia de género

La pandemia se sintió en México a finales de marzo. Los meses con mayores restricciones de movilidad, como medida para contener la propagación del Covid-19, fueron abril y mayo. Durante esos meses las llamadas de auxilio de mujeres al 911 tuvieron incrementos importantes, sólo en marzo en la Ciudad de México se registró 71% más que el mismo mes del año previo. 

Muchas mujeres no tuvieron —ni tienen todavía— la posibilidad de realizar una llamada de auxilio a las líneas de emergencia. Durante esos meses también se observó un crecimiento de las búsquedas en la red sobre información para víctimas y procedimientos para denunciar abusos dentro del hogar. 

2. El bicho llegó a casa y trajo restricciones

En febrero se conoció el primer caso confirmado de Covid-19 en México. Los casos se mantenían aislados, eran importados, pero en abril todo cambió: el país se detuvo. De la fase 1, de espectadores de la expansión del virus, nos convertimos en protagonistas.

Iniciada ya la pandemia y con la incertidumbre sobre las medidas gubernamentales para impedir su propagación, distintos gobiernos estatales aplicaron restricciones. Entre las medidas más aplicadas: reducción a la movilidad pública, filtros sanitarios y uso obligatorio de cubrebocas. En 15 de 32 entidades, de hecho, el incumplimiento de las medidas sanitarias podía implicar arresto administrativo.

Las medidas más restrictivas estuvieron presentes durante abril, mayo y junio en algunas regiones del país. En junio vino un relajamiento importante. En el Valle de México, por ejemplo, se reactivó la economía sin saber que, meses después, una nueva ola epidémica golpearía con mayor fuerza.

3. Lo que se extraña en el encierro

La salud emocional de la población también se vio golpeada. Expertos alrededor del mundo alertaron sobre alzas importantes en los niveles de estrés, depresión y otros problemas emocionales como producto del encierro, la incertidumbre, la caída generalizada de los ingresos, la pérdida de vidas humanas o el miedo a enfermar.

A diferencia de otras recesiones globales, ésta ha tenido que enfrentarse sin compañía. De acuerdo con cifras de la casa de investigación de mercados Morning Consult, lo que más se extraña de las comidas fuera de casa no es precisamente la comida: es la convivencia, la sazón especial de un restaurante o simplemente la posibilidad de salir del hogar.

Otras cifras mundiales también muestran que quienes más resienten el confinamiento son los niños, las niñas y los adolescentes; lo que más extrañan de la vida antes de la Covid-19 son sus amigos, la escuela, los juegos, los parques y a sus abuelos.

4. El virus prefiere las ciudades

La pandemia se alojó con mayor fuerza en algunos estados. Las grandes ciudades concentraron la mayor parte de los casos. En línea con la incidencia, la densidad poblacional y los niveles de movilidad, estas urbanizaciones han enfrentado más casos fatales de Covid-19.

A inicios de la pandemia, la Ciudad de México, el Estado de México, Sinaloa, Puebla y Baja California se colocaban como las entidades con más decesos por coronavirus. En abril se rozaba apenas el umbral de 500 muertes a escala nacional. Al corte del 9 de diciembre los fallecimientos sumaron 111,655. Casi la mitad (43%) de ellos se han producido en la Ciudad y el Estado de México, Veracruz, Puebla y Jalisco.

México es uno de los países en el mundo con más muertes en términos absolutos, y también uno de los pocos que ya han superado la barrera de los 100,000 decesos reportados por la autoridad (se calcula que la incidencia es mucho mayor, pero sin confirmar por la falta de testeos).

5. El golpe histórico al mercado laboral

También en términos de empleo abril fue un mes para no olvidar. El golpe de la pandemia provocó una caída mensual histórica del empleo. La suspensión de actividades para contener el virus destruyó más de medio millón de ocupaciones formales. Exactamente se dieron de baja del IMSS a 555,500 trabajadores.

Adicionalmente, la ETOE (Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo) del Inegi registró en abril una expulsión de 12 millones de trabajadores del mercado laboral. Que, si bien no fueron despedidos definitivamente, se mantuvieron en paro; en muchas ocasiones sin ingresos e incluso sin garantía de retorno a sus plazas.

Conforme se fueron reactivando labores el mercado laboral comenzó a captar nuevas ocupaciones y a recuperar algunas de las perdidas. Para septiembre el 65% de los expulsados ya se habían reincorporado al mercado laboral.

6. La pandemia apuntaló al comercio electrónico

Después del Covid-19 la vida no volverá a ser igual. Internet y la posibilidad (que se ha convertido en necesidad) de hacer gran parte de la vida a través de él revolucionaron las dinámicas de consumo. A pesar de que poco a poco se han reabierto centros comerciales, el Centro Histórico, tiendas y negocios, establecimientos y algunos lugares de entretenimiento, el comercio electrónico continúa presentando incrementos sustanciales en todo el mundo.

Las ventas por internet, antes de la pandemia, todavía enfrentaban obstáculos que se fueron disipando con la necesidad de utilizar los canales digitales para realizar compras o contratar servicios. Al corte de agosto el comercio por estos medios había crecido 37% en México y la AMVO (Asociación Mexicana de Ventas Online) prevé que para el 2021 el comercio electrónico represente el 30% de las ventas totales de las empresas.

7. Las remesas: el oxígeno del ingreso

Como consecuencia de la crisis económica generada por la paralización de actividades, el consumo privado también se vio afectado. De acuerdo con encuestas de la casa de investigación de mercados Nielsen, el 60% de los hogares ha tenido que reconstruir sus gastos por la crisis.

Las remesas han sido uno de los motores principales para la reactivación del consumo. México, junto con China y Sudáfrica, lideran como principales receptores de dólares.

Los mexicanos que residen en Estados Unidos y otros países han mandado dinero a sus familiares de manera histórica: al corte de octubre del 2020 cerca de 1.8 millones de familias han captado 33,564 millones de dólares, que han sido fuente importante de los ingresos de las familias.

El constante envío de remesas desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos, ha sido posible también gracias a la existencia de los seguros de desempleo en otros países, que garantizan un ingreso básico a quienes perdieron su empleo durante la pandemia.

8. El sector agro fue el más resiliente

La cerveza, el aguacate, el jitomate y el mezcal le dieron aire a la economía mexicana, en medio de una de las recesiones más fuertes de la historia moderna. El campo mexicano y las actividades agropecuarias integran el único sector de la economía imbatible durante la crisis: a la primera mitad del 2020, las exportaciones de la cerveza —incluso siendo más bajas que el año anterior— generaron 2,086 millones de dólares.

El comercio y los servicios, y en menor medida la industria, han sido los sectores más golpeados. Muchas actividades que se suspendieron desde abril todavía no pueden reactivar operaciones y las que han podido reabrir todavía se mantienen en niveles bajos.

9. PIB mexicano resentirá con fuerza la crisis

La economía mexicana es una de las que más sufrirá el impacto de la pandemia de acuerdo con la OCDE. Este club de las economías más grandes del planeta proyecta una caída de 9.2% del PIB nacional. Sólo Argentina, Sudáfrica, España, Reino Unido, Grecia e India tendrán tropiezos más grandes que el mexicano.

En términos económicos también se ha proyectado una recuperación más lenta en comparación con otras economías de los grupos OCDE y G-20. Hasta el momento, ya se observa que la pandemia pega con mayor fuerza a los grupos vulnerables: las mujeres, los jóvenes, las comunidades indígenas y la población de bajos ingresos, y se prevé en los próximos años se observen incrementos sustanciales en los niveles de desigualdad y la pobreza general.

Una economía poco diversificada, una alta tasa de informalidad laboral, niveles bajos de protección social e ingresos tan polarizados concluyen en una mayor vulnerabilidad de México ante la crisis, y también, un complejo panorama de recuperación.

10. Las muertes, creciendo de manera inédita

El optimismo que se había ganado en los meses de julio-septiembre, con la reactivación de algunas actividades económicas y sociales, comenzó a decaer a finales de octubre cuando los contagios, las hospitalizaciones y los decesos comenzaron a acelerarse de manera inédita. Incluso por encima de los niveles de la primera ola.

México tardó poco más de tres meses en registrar los primeros 10,000 decesos relacionados con el Covid-19. Después la pandemia aceleró el ritmo de mortalidad llegando a un promedio de 10,000 muertes cada 19 días hasta finales de noviembre. El total de muertes al corte del 10 de diciembre era de 137,250 en todo el territorio nacional.

11. La esperanza en forma de vacuna

Ante el repunte de la pandemia en México y en todo el mundo, y con la Navidad encima, volvieron a crecer las problemáticas laborales y económicas. Pero, sobre todo, se incrementaron otra vez el miedo, el cansancio y el agobio. La esperanza tiene nombre: vacuna. La que sea.

Los gobiernos han hecho convenios con las farmacéuticas para apartar millones de dosis de vacunas en cuanto éstas fueron aprobadas y listas para su distribución y aplicación.

Moderna, Pfizer-BioNTech, Sputnik, CanSino y AstraZeneca, son los laboratorios más avanzados en el desarrollo de un medicamento preventivo, inmunizante.

En el Reino Unido la vacunación comenzó el 8 de diciembre; la imagen de Margaret Keenan de 90 años, la primera persona en el mundo en recibir la vacuna, devolvió algo de optimismo al mundo.

En México, el inicio de la vacunación se anunció para diciembre, con la fórmula de Pfizer-BioNTech. La primera carga incluye 250,000 dosis que se destinarán en su totalidad al personal médico que atiende en primera línea la pandemia. Posteriormente tocará el turno al resto del personal médico y a los adultos mayores de 60 años. Paulatinamente se irá vacunando el resto de la población.

12. La nueva normalidad

La nueva normalidad llegó y no se va a cambiar. El teletrabajo, la educación a distancia y los eventos digitales son parte ya de la vida diaria. Las oficinas públicas y privadas adoptaron el trabajo en casa; las escuelas pusieron sus cursos en línea y por televisión; los eventos masivos, los congresos, los conciertos y exposiciones e incluso las fiestas migraron a la pantalla, para disfrutarse desde el espacio privado e individual. Solos, pues.

Para llevar a cabo todas estas actividades las herramientas digitales han sido fundamentales. Plataformas de videollamadas como Zoom y Google Meet vieron un incremento de usuarios enorme. Las expectativas sobre la aparición de nuevos gigantes digitales como Zoom impulsó que sus acciones escalaran un 170% desde inicios de marzo y hasta diciembre.

El uso necesario de estas plataformas no sólo ha impulsado el valor de las empresas en los mercados; las autoridades alrededor del mundo han puesto sobre la mesa la regulación de estas nuevas dinámicas. En México y Argentina, por ejemplo, ya se han aprobado leyes para regular el home office; en línea con la decisión de muchas empresas también que han decidido conservar este esquema incluso cuando la pandemia esté controlada.

Un gráfico extra: “Nobel” del Medio Ambiente para una mexicana

El 2020 fue un año de revoluciones y cambios. En medio de la tragedia y la tempestad en uno de los países más golpeados por la pandemia y la crisis económica, por primera vez una mujer mexicana ganó el Goldman Prize, considerado el Premio Nobel del Medio Ambiente.

Leydy Pech, originaria de Campeche, fue galardonada con este premio por su excepcional labor para frenar la producción de soya y semillas transgénicas en el sur mexicano. Este galardón implica, además de una buena noticia, un paso gigantesco para la lucha feminista y de derechos. Pero, sobre todo, significa un golpe más contra la brecha de género en el sector agrícola, en donde las mujeres y su labor han sido históricamente invisibilizadas.

Las mujeres, a fin de cuentas, han sido claves para entender el año de la pandemia.

ana.garcia@eleconomista.mx

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