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El desahogo de Fidalgo: familia, duelo y gratitud a México

Criticado siempre por su condición de naturalizado en Selección Mexicana, encontró un grito de liberación que va más allá de lo futbolístico al anotarle a Chequia.

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Álvaro Fidalgo festejó su primer gol con Selección Mexicana.Foto EE: Eric Lugo

Fredi Figueroa

Las lágrimas con las que Álvaro Fidalgo festejó su primer gol con Selección Mexicana tienen un contexto más profundo que una cancha, a pesar de lo especial que implicó hacerlo en una Copa del Mundo (en el 3-0 sobre Chequia el 24 de junio de 2026).

Casi siempre de pocos gestos y hasta calificado como tímido, Fidalgo es un jugador que no ha tenido aceptación total en México.

Primero, porque los cinco años que jugó aquí lo hizo para un equipo bipolar como América, al que medio país ama y la otra mitad odia. Segundo, por ser naturalizado. Aunque varios jugadores han tenido esa condición en Selección Mexicana desde hace décadas, no es algo que convenza a los aficionados de una nación con más de 120 millones de habitantes y en el que se respira futbol 24/7.

A esos factores externos se añade un reciente golpe interno. Hace dos meses perdió a su abuelo materno, al que describe como un padre, y eso transformó su cosmovisión.

“Pasé un mes muy jodido y triste. En parte, muchas veces lo sigo estando”, reveló en zona mixta después de la victoria del Tri ante Chequia, en la que aparentemente todo era alegría porque México cerró una fase de grupos histórica con nueve puntos y cero goles recibidos.

Pero dentro de Fidalgo se mezclaban sentimientos: “No es fácil olvidar algo así. Agradecí estar cerca de mi familia en este momento, de mi madre y mi abuela, sobre todo. No todo es un camino de rosas y hay que pasar dificultades de vez en cuando para poner los pies en la tierra”.

Año emotivo

Jugar una Copa del Mundo ya es un evento que, por sí mismo, implica fuertes emociones para los futbolistas, pues para muchos es el top de su carrera.

En el caso de Fidalgo, la oportunidad llegó a pasos acelerados. Apenas en marzo recibió aval de FIFA para jugar por México —nació en Hevia, España, hace 29 años— y con sólo cuatro partidos con el jersey verde logró entrar a la lista de 26 convocados por el entrenador, Javier Aguirre.

Según la FIFA, México registró seis naturalizados en Copas del Mundo de 1954 a 2022. El séptimo y el octavo son Julián Quiñones (nacido en Colombia) y Álvaro Fidalgo en 2026.

Álvaro lo toma como una oportunidad de retribuir a México el cariño y desarrollo profesional que le permitió en cinco años con el Club América.

“Una de las cosas de la decisión que tomé, en gran parte, fue por el cariño de la gente. Eso hizo que fuera una decisión mucho más fácil, porque es una decisión bastante difícil, la verdad.

“No hay nada que esconder: soy español y soy mexicano. En mi caso, que soy un naturalizado, para mí es una responsabilidad doble jugar con la selección”, declaró semanas antes del Mundial 2026, en el que México es coanfitrión junto a Canadá y Estados Unidos.

Y ese no fue el único cambio abrupto de Fidalgo en lo que va de 2026. También fue transferido de América a Betis, lo que significó regresar a su país natal y empezar una carrera casi desde cero, ya que en Liga MX era ídolo.

Mientras lidiaba con ganarse la titularidad tanto en Betis como en Selección Mexicana llegó el balde de agua fría: el fallecimiento de su abuelo materno. Fue entonces cuando llegó el refugio del gol ante Chequia, que hizo explotar a más de 80,000 aficionados en el Estadio Ciudad de México, la que fue su casa con las Águilas del América.

“Fue un momento especial. Va para mi abuelo, mi abuela y mi madre; para todos. Estamos pasando un momento en familia que no es nunca fácil y una alegría así es increíble”.

Vista al frente

Javier Aguirre fue el primero en reconocer el momento que atraviesa Fidalgo. El ‘Vasco’ se asume como un entrenador que, antes de regañar en la táctica, se preocupa por el bienestar emocional de ‘sus muchachos’.

“A nivel personal le sucedieron cosas, pero Álvaro está muy metido”, expuso Aguirre.

“Ya cambió página y le dije que merecía jugar. Lo hizo y qué mejor que metió un gol, porque lo pudo festejar como mexicano que es, como todos los que estamos aquí. No importa el origen, sino que el común denominador es que queremos mucho a nuestro país y que queremos seguir logrando cosas”, agregó con voz de respaldo.

Aguirre analiza a profundidad la trayectoria de sus 26 convocados. Dice que ha visto videos de sus historias familiares y que le han dado ganas de llorar. Fidalgo es uno de ellos, aunque, al dominar el lenguaje futbolístico, ahí es donde desahogan sus duelos.

“Lo importante viene ahora con los dieciseisavos de final”, señaló Fidalgo con cambio en su tono, pasando de fragilidad a dureza. “Hay que seguir con este nivel como equipo por la ilusión de todos”.

Sobre los que todavía no lo aceptan en el Tri por ser naturalizado, concluyó: “Los entiendo y no pasa absolutamente nada. Tengo palabras buenas para todo el mundo y estoy muy agradecido con todos. Incluso para los que no, porque sirve como motivación para demostrar que sí lo haces con pasión y de corazón”.

Fidalgo fue titular en el partido de México contra Sudáfrica, en la inauguración del Mundial 2026. Luego le tocó ser suplente ante Corea del Sur y entró de cambio ante Chequia.

Disputó menos de 800 minutos (749) desde su llegada a Betis este semestre, lo que le impide, todavía, ser en uno de los inamovibles de Javier Aguirre. No obstante, toma con total pasión, igual que sus 25 compañeros, el paso perfecto del Tri.

Fredi Figueroa

Coeditor de deportes de El Economista. Periodista desde 2012, egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas y de la Maestría en Comunicación Deportiva por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Deporte contado a través de números, cultura, política y pasión.

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