El taekwondo mexicano cayó en un bache. Por primera vez desde que es una disciplina olímpica oficial (Sídney 2000), México perdió la oportunidad de colgarse al menos una medalla. Las posibilidades se vislumbraban amplias dados los nombres de los representantes, Briseida Acosta y Carlos Sansores, sin embargo, se redujeron desde el momento en el que nada más calificaron dos competidores a la justa veraniega.

En Río 2016 la selección mexicana llevó a María del Rosario Espinoza (en la categoría de 67 kg), Itzel Manjarrez (49 kg), Saúl Gutiérrez (68 kg) y Carlos Navarro (58 kg); a Londres 2012 viajó Espinoza (más de 67 kilos), Janeth Alegría (hasta 49 kilos), Erick Osornio (hasta 68 kilos) y Diego García (hasta 58 kilos).

En entrevista con El Economista, Alfonso Victoria, entrenador de la selección, explicó que parte de la baja representación en Tokio 2020 se debió a la falta de apoyo del sexenio anterior, en el que Alfredo Castillo fue titular de la CONADE y en el que el país dejó de participar en eventos que habrían sido útiles para la clasificación.

“Fue un factor fundamental. La mitad o más de la mitad del ciclo olímpico que fue de 2016 a 2021, no tuvimos realmente el apoyo; sí se fue a los eventos fundamentales pero hubo atletas que se quedaron a muy poquitos puntos para clasificar. Si los primeros dos años, donde no hubo un apoyo a los deportistas, se hubieran conseguido las plazas de manera directa. Claro que tampoco puedo decir que el resultado que hemos tenido es justificarme con esto, por supuesto que no”.

El taekwondo lleva cinco apariciones de manera oficial en Juegos Olímpicos, en los que los mexicanos se han colgado siete medallas, colocándose como la cuarta disciplina que más preseas le ha dado al país. Los taekwondoínes no podrían acaparar los reflectores en la justa veraniega sin antes destacar en torneos mundiales y panamericanos.

Alfonso Victoria considera que algunas de las características que hacen fuerte a México en la disciplina es su cualidad de ser un deporte individual, fácil de practicar (cualquier espacio y poco material), la multiplicidad de eventos que se realizan a o largo del territorio y su arraigo en la cultura al ser un deporte de combate.

Además, señaló que normalmente suele ser muy apoyado a nivel selección nacional. El problema que encuentra es el apoyo en las categorías inferiores y semilleros.

“Toda la base de la pirámide tiene que ir subiendo escalón por escalón hasta que gana alguna competencia o llega a alguna selección nacional, es un poquito más difícil que tengan acceso a esos eventos. También a los sistemas electrónicos, no cualquier joven puede tener para gastar 70,000 u 80,000 de un jalón para poder ocupar un sistema electrónico, que además con el uso se va deteriorando y se tiene que ir renovando por lo menos cada seis u ocho meses”.

Consultada por este diario, Iridia Salazar, ex taekwondoína olímpica, compartió que parte del éxito de esta disciplina tuvo que que ver con el compromiso en la formación de los prospectos desde antes de su arribo a la selección. Ella fue parte del programa del entrenador Euk Seon Hong a los 13 años, que se preparaban junto con el equipo mexicano: “Todos ellos ayudaban como fogueo a las nuevas generaciones”, dijo la medallista olímpica.

“Ignoro el proceso que llevan con los campeones mundiales juveniles que hemos tenido o dónde está ese seguimiento. Yo estaba de invitada desde los 13 años con la selección de adultos y llevamos una continuidad. Hemos tenido campeones juveniles que también estuvieron a cargo de mi hermano Óscar Salazar, pero ahorita ya no he sabido de ellos”.

La ganadora del bronce en Atenas 2004 externó su preocupación sobre la continuidad de los atletas destacados nacionales, pues explica: “En la primera categoría olímpica, ningún atleta ha repetido dos veces ir a Juegos Olímpicos, a pesar de que son atletas muy jóvenes que empiezan a representarnos (...) terminan por verse como estrellas fugaces”.

¿Cómo los ex referentes del taekwondo en México continúan apoyando a las nuevas generaciones?

“Yo, desde que me retiré, hice una empresa que se encarga de desarrollar el deporte, sobre todo, el taekwondo. Tengo escuelas a nivel nacional que se llaman Academia de Formación Deportiva Iridia Salazar. Me he involucrado un poquito más y le doy prioridad no solamente al alto rendimiento o a la alta competencia, sino a toda la preparación formativa que también debe de tener para asegurar contar con grandes atletas”.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx