Encestar con la camiseta de la Selección Mexicana de Basquetbol significa algo más que el propio mérito deportivo: es una revancha contra sí misma, pues la organización detrás del equipo acumula más de 20 años con problemas administrativos, financieros, de liderazgo y de imagen.

Ese conflicto se refleja en febrero de 2021, cuando la Selección debe enfrentar su última eliminatoria rumbo a la AmeriCup 2022, el torneo más importante del continente americano a nivel de selecciones.

A nueve días de dicha ventana, Paco Olmos, el más reciente entrenador, explotó contra los dirigentes: “Realmente no se puede entender que después de jugar Indianápolis (ventana anterior, en noviembre de 2020) sigamos peor. ¿Responsables? Perdiendo credibilidad, el grupo no lo merece. Sabemos que acabaron las épocas de bonanza que otros disfrutaron, pero no poder jugar FIBA es frustrante”.

Mientras que en deportes como el futbol los jugadores de selección son convocados hasta con 15 días de anticipación, en el representativo mexicano de basquetbol la situación fue diferente en específico para la eliminatoria de febrero ante Puerto Rico y Estados Unidos, ya que se dio a conocer de manera oficial a cuatro días de su primer juego.

“No hay ninguna respuesta ni apoyo de Conade para la selección. En México no hay apoyo de parte del gobierno. No se sabe nada y los rivales ya llevan semanas entrenando juntos”, señaló Israel Gutiérrez, recurrente seleccionado.

Después de publicar estas críticas en Twitter, ni Olmos ni Gutiérrez aparecieron en la lista para de febrero por parte de la Asociación Mexicana Deportiva de Basquetbol (Ademeba), pese a que fueron claves en noviembre.

Omar Quintero, de Libertadores de Querétaro, fue nombrado coach para la última eliminatoria y lanzó su convocatoria de 28 jugadores entre los que incluía a Paul Stoll y Juan Toscano; la lista final fue de 12 y no estuvieron estos dos elementos, pero sí Gustavo Ayón, quien declinó a participar en la ventana anterior por desacuerdos con Ademeba, y ahora llegó en un rol más protagonista.

El poder de la selección se tambalea entre diversas cabezas, pero siempre con los mismos problemas: “Nuevamente está metida en problemas administrativos. Esto es algo recurrente: siempre hay crisis, drama, falta dinero o una pugna de quienes tienen el control; dependiendo el momento, o es Conade, Ademeba, Gustavo Ayón, o la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP), pero siempre hay esta pugna por el control”, analiza Beatriz Pereyra, periodista deportiva de Proceso.

“Es un ambiente caótico, Ana Guevara propuso a una señora (Xóchitl Lagarda) que en el tema del basquetbol es una ignorante y que no sabía a lo que se enfrentaba, dejó botado el changarro y se fue. Conade y la LNBP sacaron la ventana de Indianápolis (noviembre de 2020), como siempre, al cuarto para la hora, pero en esta ventana (febrero) ya no hubo ninguna preocupación de Conade y la LNBP también dice: ‘ya estoy atada’”, agrega el especialista en basquetbol, Fernando Vargas.

La FIBA, máximo rector del basquetbol en el mundo, ya ha sancionado a México dos veces en menos de cinco años: en 2016, con una suspensión de toda competencia internacional y en 2020 a la Ademeba por “no cumplir con sus obligaciones como federación nacional”. La tercera sanción habría llegado si la selección no se hubiera presentado en Puerto Rico para la última ventana de la AmeriCup 2022.

“El mensaje que se da al exterior es que México es un país desorganizado, con grillas, con intereses políticos y económicos, donde (los directivos) no se pueden poner de acuerdo, que se pelean y que a pesar de eso ha logrado tener buenos resultados. Nunca va a trascender por completo de manera deportiva porque estas grillas son plomos que siempre están jalando hacia abajo y no permiten que el desarrollo y el crecimiento del baloncesto mexicano se dé de manera natural”, indica Pereyra a este diario.

¿Cuál sería la solución a estos problemas históricos de la Selección Mexicana de Basquetbol?

“No hay solución porque ya está probado que han cambiado actores, protagonistas, jugadores, directivos, han ido y venido y de todas maneras los problemas nunca se solucionan, tendrían que llegar personas aptas y decentes, y dudo mucho que en México aún existan, que tengan la capacidad de dejar de lado sus intereses económicos, políticos o los que quieras. Pero el baloncesto, como cualquier otro deporte en México, está cruzado con política, y dinero.

“El basquetbol se va a seguir pudriendo como se ha venido pudriendo durante los últimos años y vamos a tener los pocos buenos resultados que se puedan rescatar porque al final de cuentas el deporte mexicano así funciona: a pesar de todo lo mal que se hacen las cosas, llegan los resultados como chispazos y eso, en lugar de que te ayude a corregir, te permite tener una manga ancha para decir ya ven que a pesar de todo conseguimos este resultado. No veo que haya una solución definitiva porque ningún deporte en México está en paz, todas las federaciones tienen afectaciones y el patrón es el mismo, es algo ya podrido en el deporte mexicano”.

Para Fernando Vargas, la solución luce “complicadísima” y necesita dos factores: “hacer política deportiva y tener proyección de marketing a mediano y largo plazo. Quien llegue a dirigir a Ademeba debe ser una persona con mucha política deportiva, que no ha existido; debe dejar de pensar que Conade o papá gobierno debe darles dinero, debe llegar con una propia proyección de marketing y comercial”.

Ambos especialistas refieren que la LNBP ha tomado una postura “loable” y “con ganas de colaborar” para el bien de la selección, aunque la periodista de Proceso agrega: “Cuando les dan la bola (el control), tratan de ayudar a que salga lo mejor posible porque también les conviene que puedan pararse el cuello y decir que de su mano la selección obtuvo resultados”.

México ha participado en 14 de 18 ediciones de la AmeriCup, siendo local en dos de ellas (1989 y 2015) y ha obtenido dos medallas en los últimos ocho años: un bronce en 2017 y el histórico oro en 2013, en un róster en el que destacaba Gustavo Ayón.

Hasta antes de la tercera y última ventana eliminatoria, era segundo lugar del Grupo D con dos victorias y dos derrotas, debajo de Estados Unidos (4-0) pero arriba de Puerto Rico (1-3) y Bahamas (1-3). Los tres mejores del grupo clasificarán a la edición 2022, que fue aplazada un año por la pandemia.

El próximo compromiso de la selección será en el repechaje rumbo a los Juegos Olímpicos de Tokio, que se celebrará entre el 22 de junio y el 4 de julio en la ciudad de Split, en Croacia. Allí, la quinteta tricolor buscará un boleto frente a Alemania, Rusia, Túnez, Brasil y la selección local. Si clasifica, enfrentaría a Australia, Nigeria y al ganador de otro repechaje en Serbia (República Dominicana, Nueva Zelanda, Puerto Rico, Italia, Senegal o Serbia).

fredi.figueroa@eleconomista.mx