El delantero egipcio Mohamed Salah se recuperó de una lesión de hombro y jugará en el debut de la selección africana en el Mundial contra Uruguay, dijo el jueves el entrenador Héctor Cúper.

"Casi puedo asegurarles al 100% que jugará, salvo imponderables de último minuto", dijo el entrenador argentino en una conferencia de prensa antes del partido por el Grupo A.

"Mo está muy bien. Se ha recuperado muy, muy rápido. Le hemos prestado mucha atención", agregó el estratega.

Salah, quien anotó 44 goles para el Liverpool la temporada pasada, sufrió una lesión de hombro en la derrota del equipo inglés en la final de la Liga de Campeones ante el Real Madrid el 26 de mayo.

Cúper descartó que el atacante tenga algún temor en el que será su primer partido competitivo desde esa derrota en Kiev. "Estamos tratando de darle confianza. Los médicos le dieron la opción de jugar o no, pero conozco muy bien a Salah y estoy seguro de que no está con temor".

Egipto jugará su primer Mundial desde 1990 y sus opciones de avanzar dentro del Grupo A, que también integran el local Rusia y Arabia Saudita, dependen mucho de lo que pueda hacer Salah.

Salah entrenó a la par de sus compañeros, se dijo que estuvo trabajando hasta pasada la medianoche con un preparador físico tras la llegada del equipo a Ekaterimburgo y las esperanzas de trascender del conjunto africano están puestas en él.

Suárez va por la reivindicación

Se fue de Sudáfrica vilipendiado por haber evitado un gol con las manos, en lo que muchos consideraron un gesto antideportivo. Y cuatro años después se fue de Brasil vilipendiado por haber mordido a un rival.

Ahora Luis Suárez quiere enderezar la historia y redondear un Mundial sin revuelo, dando de qué hablar por sus dotes de goleador y no por su indisciplina.

El artillero del Barcelona adelantó que desea sacarse “la espina a nivel personal” que tiene clavada tras su suspensión por nueve partidos por morder al italiano Giorgio Chiellini en Brasil 2014.

Ese episodio y otro en el que evitó la caída de su marco ante Ghana rechazando el balón con las manos marcaron su carrera.

El incidente con Ghana se produjo en las postrimerías del partido. Los africanos seguramente habrían ganado de haber anotado el penal. Sin embargo, lo fallaron y Uruguay salió airoso en la definición desde los doce pasos avanzando a las semifinales.

La mordida a Chiellini cuatro años después ocurrió también hacia el final de un duelo que estaba empatado 0-0. El árbitro no vio la falta y concedió un tiro de esquina a Uruguay, que en esa jugada anotó un gol y terminó ganando 1-0 y eliminando a Italia.

En ambos casos se dijo que Uruguay había avanzado con artimañas sucias y Suárez se hizo de una mala fama que no ha podido borrar.

La mordida a Chiellini, después de todo, fue el tercer incidente de ese tipo que protagonizó. Ya había mordido a Otman Bakkal en 2010 cuando jugaba para el Ajax y a Branislav Ivanovic en 2013 cuando jugaba para Liverpool.

En alguna ocasión admitió haberse tirado para fingir una falta y en 2011 fue castigado por las autoridades del fútbol inglés por hacer comentarios discriminatorios al jugador de raza negra Patrice Evra, algo que Suárez niega.

Con estos antecedentes, la carrera de Suárez parecía acabada tras la sanción de 2014. Sin embargo, Barcelona le dio una nueva oportunidad y el uruguayo la está aprovechando al máximo. Se ha cansado de hacer goles con la casaca blaugrana y lo une una estrecha amistad con Lionel Messi. También es el máximo goleador en la historia de la selección charrúa, con 51 tantos.