El andar de una dama en el futbol mexicano, con trote constante y delicado, recorre la cancha. Saluda a los jugadores con sutileza. Si bien en apariencia luce frágil, por su figura esbelta, la tarea que desempeña la convierte en la autoridad dentro del campo. Quetzalli Alvarado Godínez es árbitro con gafete internacional FIFA desde el 2004 y tiene la mira puesta en, no sólo llegar, sino permanecer por mucho tiempo en la Liga MX .

El partido de Copa entre Neza y Necaxa es un paso más en el camino de Quetzalli rumbo a la Liga estelar del país. Cuidando minuciosamente su labor, realiza el calentamiento de rutina una hora antes de que inicie el partido. Como líder del cuerpo arbitral, los dos abanderados hombres obedecen al grito de la única mujer árbitro que participa en la Liga de Ascenso y la Copa MX.

Su trabajo comienza antes del silbatazo inicial, previo al ingreso a la cancha, pide a Armando Navarrete quitarse la cinta que lleva en la cabeza, el portero argumenta su atuendo; sin embargo, ante la negativa de Alvarado, Navarrete toma la cinta y la tira al suelo. El jugador siempre quiere engañar al árbitro, no importa el género , comentó Quetzalli a El Economista.

La jueza conduce el partido sin sobresaltos, destaca en la cancha, además del uniforme, por sus 1.72 metros de estatura, mayor que la mitad de jugadores que vigila. Advierte a dos futbolistas rivales que se han cometido faltas mutuamente y no duda en amonestar por primera ocasión en el partido al minuto 46 por los reclamos a su labor; en el resto del encuentro sacó seis tarjetas amarillas.

Quetzalli Alvarado es consciente de que la afición es dura y nunca estará de acuerdo con el árbitro. Vivimos en un país machista, algunos insultos son muy ofensivos; sin embargo, los reclamos son a la profesión, no a la persona .

Mientras Quetzalli pide al delantero del equipo local no fingir una falta, de la tribuna se escucha: A lavar trastes a tu casa , la frase desata las carcajadas de otros asistentes que siguen con una cadena de frases en contra de la árbitro.

Quetzalli no ha sido la primera mujer que intenta llegar a la máxima categoría, ya lo hizo alguna vez Virginia Tovar y las críticas ha su trabajo la sentenciaron. Desde aquel 2004, ninguna mujer ha pitado un partido de Primera División.

Además de los jugadores, la jueza debe de lidiar con el técnico de casa, que reclama cada jugada que a su criterio es injusta. Con firmeza, Quetzalli camina a la banca, se lleva el dedo índice a los labios y le pide guardar silencio al entrenador de lo contrario, lo expulsará.

Termina el partido, con el balón en las manos, la también médico veterinario por la UNAM lidera la tercia de jueces rumbo al vestidor. Su objetivo va más allá de llegar a Primera División, también es demostrar que las mujeres podemos hacer cualquier cosa .