Han pasado 31 años para que Puebla vuelva a estar en el Top 3 del futbol mexicano. Es el mismo tiempo que han esperado sin un título de liga, pero en los últimos dos torneos, el chip ha cambiado: “queremos hacer un equipo ganador, tener esa mística de siempre salir a ganar, proponer, luchar, que vuelva a los primeros planos como en su época dorada y dejarlo ahí, en lo más alto”, declara con firmeza el capitán Javier Salas, en entrevista con El Economista.

Y lo han conseguido sin ser de los equipos más valiosos de la Liga MX. De acuerdo con Transfermarkt, Puebla ha ocupado el puesto 17 y 15 en valor de plantilla durante el torneo pasado y el actual, tasándose en 21.8 y 29.2 millones de dólares, respectivamente, lejos de clubes como Rayados y América, que superan los 80 millones.

Los objetivos de La Franja son totalmente diferentes. Los titulares de cada final de temporada hablaban de cómo se salvaban del descenso, una situación que se ha eliminado en esta campaña 2020-21, pues Puebla calificó a dos liguillas consecutivas por primera vez desde 2009.

¿Consideras que la eliminación del descenso permitió al equipo jugar más abierto y ofensivo este año?

“No, para nada nos relajó. Al contrario, el equipo quiere ganar siempre y con eso nos quedamos”.

Los artífices de este éxito han sido dos ‘novatos’ de la dirección técnica en la Liga MX: Juan Reynoso en el Guardianes 2020, quien después de meter a Puebla a los cuartos de final dio el salto a Cruz Azul, y Nicolás Larcamón, quien en su torneo debut en el futbol mexicano en 2021 le dio a los camoteros su segundo mejor registro en la historia de los torneos cortos con 28 puntos (en el Invierno 1996 hizo 31).

“Son dos grandes entrenadores, no hay punto de comparación, ambos hacen bien su trabajo en cualquier equipo y eso está demostrado”, dice Salas, y agrega que, en el torneo actual, Larcamón ha sido uno de los constructores de un ambiente sano y de competencia. Pese a que es el técnico más joven de la liga con 36 años, incluso superado en edad por el portero Antony Silva (37), su temperamento y estrategia no flaquean.

“Nicolás es espectacular, nos da mucha confianza, es un tipo con carácter, pero tiene mucha mesura para los momentos que vivimos ahora.

“Como persona es aún mejor, yo lo considero un amigo que me ha dado total confianza y apertura para hablar de cualquier tema, y así es con todos, ha formado un grupo muy ameno y estamos muy felices con él”.

Puebla logró el tercer lugar del Guardianes 2021, una posición que no ocupada desde la temporada 1989-90, además, con solo una derrota en sus últimos 12 partidos y la segunda mejor ofensiva sumando 25 goles, uno menos que los líderes Cruz Azul, América y Toluca.

De esta forma, La Franja aseguró su pase directo a cuartos de final, aunque ya en el torneo anterior demostró que el repechaje no le pesa, pues entrando como lugar 12 eliminó como visitante al quinto, Rayados, pese a que había 20 puntos y 60 millones de dólares (en valores de plantilla) de diferencia entre ambos. Esto se debe a la “mística ganadora” que impera en el club por dos torneos consecutivos, resalta el capitán:

“El equipo tiene mesura, mucha humildad y trabaja mucho. Y otro punto muy importante es que desde el torneo pasado se logró hacer una mística ganadora. Eso es lo más difícil de construir en cualquier equipo, pero aquí se logró y lo disfrutamos partido a partido, porque sabemos que aún no hemos logrado nada”.

En el Top 10 de jugadores poblanos con más minutos en el torneo actual se encuentran elementos entre los 20 y 37 años, quienes están viviendo una de las campañas más efectivas de su trayectoria, como el delantero Santiago Ormeño, el volante Christian Tabó e incluso el capitán Salas.

Ormeño ha jugado 29 partidos en la temporada 2020-21, cuando en otros años no alcanzó ni cinco (en Primera División); Tabó solo jugó más de 10 partidos (11) en su debut en México con el Atlas en el Apertura 2015 y repitió esa cifra hasta que llegó a Puebla en el Clausura 2018, pero en este Guardianes 2021 es uno de los cuatro camoteros que jugó todos los minutos.

Salas, por su parte, ha sumado 30 partidos en todo el año futbolístico, un récord que no alcanzó con Cruz Azul (21), Atlas (29), Dorados (13) ni Xolos (2). Sin embargo, el capitán asegura que Puebla no es un equipo en el que los jugadores busquen un segundo o tercer aire en su carrera.

“Eso pasaba antes, hoy los que estamos tenemos hambre de ganar, de trascender y eso nos tiene como estamos. Cada jugador que ha llegado a Puebla está para matarse en la cancha, veo a todos así, no veo a nadie que venga por revancha o por una oportunidad de algo”.

La Franja esperará los resultados del repechaje para conocer a su rival en cuartos de final, cerrando como visitante en el estadio Cuauhtémoc con aforo reducido.

La última vez que el club avanzó a semifinales fue en el Clausura 2009, cuando empataron 3-3 en el global con Pumas, pero quedaron fuera por posición en la tabla. Su última final fue todavía más atrás, en 1992, cuando perdieron 2-0 ante León.

El Káiser de la Angelópolis

Javier Alván Salas Salazar (Culiacán, Sinaloa; 20 de agosto de 1993) debutó en la Liga MX el 21 de noviembre de 2014, representando a los Xolos de Tijuana, equipo ‘hermano’ de los Dorados de Sinaloa, en donde él se formó.

Desde entonces ha jugado en la media de contención, caracterizado por su aguerrido estilo para robar balones. Esa forma de jugar procede de su admiración hacia dos íconos del deporte mexicano: Rafael Márquez y Julio César Chávez, este último “por salir adelante desde abajo”.

Salas fue nombrado capitán de Puebla para el torneo actual por decisión del cuerpo técnico y de sus compañeros. Es un cargo que han tenido símbolos como Pablo Larios, Roberto Ruiz Esparza, Alberto García Aspe, entre otros.

“Fue una alegría enorme cuando me dieron esa gran responsabilidad (…) Yo porto la cinta, pero no soy el único capitán, hay muchos referentes como Antony (Silva), (Christian) Tabó, Omar (Fernández), Maxi Perg, (Juan Pablo) Segovia o (George) Corral. También tenemos jóvenes como Chava e Israel Reyes, que tienen actitud, ganas de trascender y madera para ser referentes en el futuro”.

En su forma de hablar, Javier Salas representa los valores que tiene su club en la actualidad: mesura, humildad y esfuerzo. Describe a Puebla como “un equilibrio” en su vida tras superar una fuerte lesión en Cruz Azul, pero destaca que aún tiene más que dar.

“Estoy en un buen momento, pero pienso que tengo mucho más para dar, por eso me levanto todos los días con ganas de trascender. Estuve ocho meses parado y eso también fue un aprendizaje muy grande, valoré muchas cosas, y el tener ya año y medio jugando todos los minutos de los torneos me hace valorar mucho dónde estoy parado”.

Con su rendimiento en la temporada 2020-21, Salas alcanzó el segundo valor más alto de su carrera. Transfermarkt lo valúa en 2.1 millones de dólares, siendo el cuarto jugador más caro del Puebla. Esa cifra solo es superada por los tres millones que costaba estando en Cruz Azul en 2019.

fredi.figueroa@eleconomista.mx