Pablo Marini y los 10 jugadores de Puebla que quedaban en la cancha sonrieron nerviosamente cuando el juego ya se encontraba en los cinco minutos de compensación. Con su guardameta Cristian Campestrini expulsado por perder tiempo, fue el uruguayo Ramón Arias el que engrandeció su figura para mantener la ventaja que los camoteros sacaron desde la primera mitad y que provocó ese gesto de inquietud entre los elementos de la Franja.

De la mano del charrúa que fue habilitado como arquero, los visitantes lograron mantener en cero su meta para llevarse la victoria 1-0 sobre Pumas, equipo que, mientras la campaña pasada ligó cinco jornadas en CU con el mismo número de victorias y sin recibir gol, ahora, en apenas dos presentaciones, tiene tres de seis puntos posibles y tres dianas recibidas.

Para Puebla fue un juego redondo en la primera mitad y un viacrucis, en la parte complementaria; y es que, en los primeros 45 minutos, en la figura de Christian Bermúdez encontró su mejor arma para desquiciar a la defensa universitaria.

El Hobbit se colocó entre la zona de contención y los centrales del cuadro de la UNAM, moviéndose con libertad a lo ancho de la cancha, y se volvió una pesadilla para Darío Verón, quien jamás encontró la forma de contenerlo.

Tras varios avisos de Bermúdez organizando los ataques, fue al 28 cuando el pequeño y habilidoso volante pudo llevar al marcador su buen juego. Christian recibió un balón por derecha, condujo con la cara levantada y esperó que Matías Alustiza realizara una diagonal al manchón penal, sitio en el que le puso la pelota como con la mano para que el delantero poblano abriera el marcador con un cabezazo, provocando que Marini y compañía sonrieran en medio de un estadio olímpico enmudecido.

Dicha combinación se repitió en un par de ocasiones y, por nada, el autor del gol definitivo vuelve a marcar tras otro gran servicio del Hobbit, que, para su mala fortuna, tuvo que abandonar la cancha para el inicio del segundo tiempo por problemas físicos.

La ausencia del hombre más habilidoso y pensante permitió a Pumas tomar la pelota y arrinconar a Puebla en su propia cancha, luego de que, en el primer tiempo, sólo pudieron inquietar a Cristian Campestrini en un tiro de esquina que Eduardo Herrera remató al poste.

Una doble intervención del portero de Puebla, que tapó dos disparos a quemarropa dentro del área, fue lo más destacado del experimentado arquero hasta antes de que se fuera expulsado por recibir dos amarillas por perder tiempo deliberadamente.

Fue al 84 cuando el silbante lo expulsó y el defensa central Ramón Arias fue el valiente que se puso los guantes, con seis minutos de tiempo regular por jugarse, más otros cinco de compensación.

Y Pumas pudo haber empatado el marcador, pero el espigado zaguero charrúa, como pudo, sacó un manotazo para evitar que el colombiano Luis Quiñones rescatara un punto para Pumas, que se quedó con las manos vacías tras el gol de Alustiza que sentenció el duelo.